Trasplante de Hígado

El día del Trasplante de Hígado

Tiempo de lectura: 3 min

El día del trasplante es muy importante escuchar, comprender y seguir las indicaciones que desde el hospital se realicen. Es fundamental intentar mantener la calma y sobre todo acudir lo más rápido posible al hospital acompañado por una persona de confianza. Si no se puede llegar al hospital por los propios medios, se puede solicitar una ambulancia llamando al 112.

Cuando se disponga de un hígado, el hepatólogo de guardia llamará al paciente para dar las instrucciones necesarias. Esta llamada puede realizarse durante las 24 horas del día, todos los días del año, y no se puede programar con antelación. Una vez en el hospital, se somete al paciente a una exploración física y a las pruebas diagnósticas que el médico crea oportunas (analíticas, ecografía…) para asegurar que no existe ningún problema médico que pueda interferir en la operación y/o en su recuperación.

La duración del trasplante hepático es muy variable, oscila entre las siete y diez horas. Al terminar la cirugía, y no durante la intervención, los cirujanos informan a los familiares de la operación. 

Desafortunadamente, la intervención puede posponerse en caso de que el cirujano, en el momento de la extracción del hígado del donante, compruebe que no es válido para trasplantar. En este caso, se da de alta al paciente y seguirá en lista de espera hasta la donación de un nuevo órgano. 

Después del Trasplante de Hígado

Unidad de Cuidados Intensivos (UCIH)

Una vez realizado el trasplante hepático se traslada al paciente a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCIH). Allí podrá ser visitado por su familia según el horario y las recomendaciones que se indicarán en el momento del ingreso.

Después de la intervención quirúrgica, el paciente está sedado y respira a través de un tubo. También es portador de diversos catéteres para la administración de medicación y drenajes junto a la herida quirúrgica. En 24-48 horas, siempre que su estado lo permita, se retira el tubo de respirar. La alimentación oral se empieza a las 48-72 horas, siempre que su estado lo permita. 

En la UCIH se inician unos ejercicios sencillos de fisioterapia respiratoria y de movilidad general con el fin de reducir la aparición de complicaciones como la neumonía, atrofia muscular o alteraciones vasculares.

Se estima que la estancia en esta unidad es de unos 2 a 7 días salvo complicaciones. Posteriormente, se traslada al paciente a la Unidad de Hospitalización.

Unidad de Hospitalización

En la Unidad de Hospitalización los familiares pueden acompañar todo el día al paciente, atendiendo a las normas y recomendaciones que les son indicadas en el momento del ingreso. En estos momentos el paciente aún puede llevar algún drenaje, sonda o catéter que serán retirados en el momento oportuno. 

En la Unidad de Hospitalización se continua con los ejercicios de fisioterapia iniciados en la UCIH. Durante todo el ingreso, la fisioterapeuta facilita las herramientas para movilizarse progresivamente y asegurar la máxima autonomía posible al alta. 

Durante el ingreso, se realizan analíticas frecuentes para comprobar el estado del hígado y valorar los niveles de medicación y así poder ajustar la dosis correcta. Se estima que la estancia en esta unidad es de entre 10 - 20 días, dependiendo de la aparición de complicaciones y ajustes de la medicación.  

Antes del alta, los diferentes profesionales de la salud proporcionan las recomendaciones a seguir en el domicilio.

Información documentada por:

Constantino Fontdevila
Raquel García
Eva López
Miquel Navasa

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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