Tratamiento de las varices

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El objetivo principal del tratamiento de las varices es mejorar la sintomatología y la calidad de vida del paciente. Otros objetivos a considerar son la disminución del riesgo de complicaciones locales (ulceraciones, flebitis o sangrados), así como tratar el obvio componente estético.

Tratamiento no farmacológico

Las principales recomendaciones terapéuticas en cuanto a la prevención y el tratamiento de la insuficiencia venosa y las varices son:

Mujer haciendo ejercicio

Ejercicio físico. Es una actividad fundamental en la prevención y tratamiento de la enfermedad varicosa debido a que ayuda a combatir causas como el sobrepeso y el sedentarismo y, sobre todo, porque con cada paso, la contracción muscular de las piernas bombea sangre hacia el corazón combatiendo la tendencia a acumularse en las venas de las extremidades. No es necesario realizar una actividad física intensa. Caminar a paso ligero unos 10-15 minutos de manera regular es más que suficiente.

Persona tumbada con las piernas en alto

Reposo con las piernas elevadas. Combate el cúmulo de líquido producido por el efecto de la gravedad. Durante el día, es suficiente con descansar a ratos (2-3 veces) con las piernas levantadas. Durante la noche, puede ser útil levantar los pies de la cama unos 10 cm. No se recomienda en pacientes que tienen insuficiencia cardíaca.

Copo de nieve

Frío. Su eficacia se debe a su efecto antiinflamatorio y vasoconstrictor que provoca que los vasos sanguíneos se estrechen, lo que evita que se acumule sangre con tanta facilidad. Son muy recomendables las duchas con agua fría sobre las piernas, así como evitar los ambientes calurosos y la exposición solar prolongada.

Piernas con medias compresivas

Medias compresivas. Está claramente demostrada su eficacia en la prevención y tratamiento de la insuficiencia venosa y las varices siendo incluso superior a la de cualquier tratamiento farmacológico. Su utilidad se basa en la fuerza de compresión que es mayor en el pie y el tobillo que en el resto de la pierna haciendo un efecto de vaciamiento o drenaje de la extremidad.

Otros tratamientos, como la fisioterapia, los masajes de drenaje (ascendentes desde los tobillos hacia la ingle) y la presoterapia, también pueden ser de utilidad.

Tratamiento farmacológico

fármacos

Existen numerosos productos para tratar la insuficiencia venosa y las varices conocidos como flebotónicos. La gran mayoría son derivados de extractos vegetales como los flavonoides, los rutósidos, el extracto de castaño de indias, de hojas de la viña, el Ruscus o el Ginko biloba.

A pesar de la existencia de tantos productos y de tantas familias diferentes, su eficacia en la enfermedad varicosa es discreta y con gran variabilidad individual, ya que hay pacientes que notan un gran efecto como mejora de la pesadez, de la sensación de hinchazón o de piernas cansadas, mientras que otros no perciben prácticamente nada.

Es importante remarcar que su eficacia sobre las propias varices y la evolución de la enfermedad es prácticamente nula. Por lo tanto, su prescripción se hace en aquellos casos sintomáticos y en periodos de tiempo de 2-3 meses revalorizando entonces la necesidad de continuar el tratamiento en función de la mejoría obtenida. La administración preventiva en varices asintomáticas no está indicada.

Tratamiento quirúrgico

cirugía bisturí

El tratamiento quirúrgico de las varices tiene dos partes u objetivos. Por un lado, corregir el problema que causa las varices (mayoritariamente el reflujo por disfunción de las válvulas venosas), y por otro lado, eliminar las venas visibles que han quedado dilatadas.

Con el fin de corregir la causa se utilizan dos técnicas:

  • La fleboextracción o stripping. Elimina de manera total la parte del sistema venoso superficial disfuncionante donde se originan las varices.
  • La cirugía hemodinámica o estrategia CHIVA. Se diferencia de la fleboextracción en que solo desconecta los puntos concretos del sistema venoso superficial donde se produce el reflujo y preserva la mayoría del sistema venoso superficial.

No hay evidencia científica suficiente para demostrar que una técnica sea claramente mejor que la otra, aunque de manera genérica la estrategia CHIVA es menos agresiva que la fleboextracción. Tanto una como la otra, suelen requerir una incisión de unos 5-6 cm, normalmente, en la ingle (en caso de varices dependientes de vena safena interna), o bien detrás de la rodilla (en caso de depender de la vena safena externa).

Una vez corregida la causa, se procede a extraer las varices propiamente dichas mediante pequeñas incisiones siguiendo su trayecto.

Ambos procedimientos (corrección de la causa y extracción de las varices) se suelen hacer en la misma intervención quirúrgica. Se realiza la mayoría de veces mediante anestesia local o locorregional (intradural) y requiere pocos días de ingreso o, incluso, no requiere ingreso (vía cirugía mayor ambulatoria o CMA).

Complicaciones del tratamiento

Las complicaciones más importantes del tratamiento son:

  • Infección de la herida quirúrgica. En general, es poco frecuente aunque aumenta su prevalencia cuando hay heridas en la ingle y, especialmente, en los pacientes con sobrepeso. Puede requerir tratamiento antibiótico en pastillas o, incluso, algún pequeño drenaje en la propia consulta. Rara vez suele ser grave.
  • Hematomas o sangrados. Es frecuente la aparición de pequeños sangrados o pequeños hematomas alrededor de las heridas que suelen desaparecer espontáneamente en pocas semanas. Pocas veces requieren revisión quirúrgica.
  • Complicaciones estéticas. Como la hiperpigmentación de las heridas, la aparición de nuevas arañas vasculares, o bien cicatrices queloides (cicatrices engrosadas). Aunque obviamente tiene relación con la técnica quirúrgica, su aparición está muy condicionada a la predisposición individual de cada uno.
  • Varicoflebitis. Son pequeños coágulos en venas superficiales que pueden ser dolorosos, pero no suelen ser graves. La gran mayoría mejoran en unos pocos días con tratamiento antiinflamatorio.
  • Trombosis venosa profunda. Es bastante infrecuente (inferior a un 5% de los casos). Suele ser recomendable una movilización precoz y progresiva desde el postoperatorio inmediato para reducir el riesgo de su aparición. Requiere tratamiento anticoagulante durante un tiempo, pero raramente conlleva riesgo importante.
  • Trastornos de la sensibilidad. Generalmente adormecimiento o sensibilidad alterada de una zona cutánea. Suele aparecer a los pocos días de la cirugía y suele desaparecer de manera espontánea en semanas. Rara vez son permanentes.
  • Reaparición de las varices (recidiva varicosa). Aunque su prevalencia varía en función del tipo inicial de varices, la técnica quirúrgica usada y las características del paciente (sobrepeso, sedentarismo...), de manera general se puede cifrar en torno a un 20-30% de los pacientes operados en un plazo de 5-10 años. Se produce dado que el cuerpo entiende la cirugía como una agresión que quiere reparar, o porque la causa de las varices no se elimina con la cirugía.

Nuevas terapias

Piernas con un catéter y un termometro

Radiofrecuencia. Se realiza mediante un catéter que se introduce dentro de la vena distorsionante y genera calor intenso (entre 80 y 100ºC) durante muy pocos segundos. Esto induce la coagulación y posterior cicatrización de la vena.

Piernas con un catéter

Láser endovenoso. Su función es similar a la radiofrecuencia, y en este caso utiliza la energía de una fibra láser para coagular la vena no funcionante.

Inyección

Escleroterapia con espuma. Induce la coagulación de la vena mediante la utilización de un producto químico (esclerosante). La mezcla del producto con un gas (normalmente aire ambiente) permite generar espuma que al tener más volumen que el esclerosante líquido actúa de manera más homogénea y extensa.

Ablación venosa

Ablación mecánico-química. Combina el efecto químico del esclerosante con la acción mecánica de un catéter intravenoso.

Información documentada por:
Esther ArmansEnfermera — Servicio de Cirugía CardiovascularXavier YuguerosCirujano Vascular — Servicio de Cirugía Cardiovascular

Publicado: 19 de junio del 2018
Actualizado: 19 de junio del 2018

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