Diagnóstico del Tumor de la Hipófisis

Tiempo de lectura: 3 min

A menudo los tumores hipofisarios se diagnostican de manera casual al realizar una prueba de imagen cerebral. La prueba de imagen idónea para valorar un tumor hipofisario es la resonancia magnética nuclear, que permite valorar el tipo de tumor hipofisario, el tamaño y la relación con las estructuras vecinas.

Cuando se confirma la presencia de un tumor hipofisario se realiza una analítica de sangre para valorar tanto las hormonas de producción hipofisaria como las periféricas, y valorar si hay algún déficit o hiperproducción hormonal.

En el caso de la hiperproducción hormonal por un adenoma funcionante, la clínica suele sugerir la hormona que se está produciendo en exceso, por lo que se realiza un estudio analítico inicial más completo. También se recomienda hacer una valoración oftalmológica completa.

Pruebas para diagnosticar el Tumor de la Hipófisis

Tubo extracción de sangre

Analítica de sangre. En el estudio de la función hipofisaria es imprescindible que la analítica se extraiga en unas condiciones determinadas para poder valorar correctamente las distintas hormonas. Se hacen las extracciones a primera hora de la mañana porque las hormonas tienen una producción variable a lo largo del día (ritmo circadiano). En ocasiones, pueden ser necesarias extracciones por la tarde o por la noche para valorar el ritmo circadiano. En general, con analítica sanguínea es suficiente, pero en el caso que se sospeche una enfermedad de Cushing o se quiera descartar, frecuentemente, es necesario obtener una muestra de orina de 24 horas y/o muestras de saliva nocturna.

realizar ejercicio físico de forma regular

Pruebas funcionales. Se utilizan para estudiar un posible exceso o déficit de producción hormonal. En las pruebas de estímulo se estudian los déficits hormonales. Se inyecta un factor estimulante o se induce un estímulo físico con la sed o el ejercicio y se obtienen muestras de sangre a lo largo de unas horas para ver la respuesta hormonal a este estímulo. En general, son bien toleradas y suelen hacerse de manera ambulatoria. En el caso de las pruebas de supresión, se estudia un exceso de producción hormonal. Al cabo de unas horas se realiza una extracción de sangre para ver la respuesta hormonal.

Aparato de Resonancia, RNM

Resonancia magnética cerebral (RMN). Es la técnica de elección. No usa radiación, a diferencia de la tomografía, y se basa en el movimiento de los átomos producidos por los campos magnéticos creados. Con estos movimientos se reconstruye la imagen del interior del cerebro donde se encuentra la hipófisis. Se suele usar contraste, pero las reacciones adversas asociadas son muy infrecuentes. Está contraindicado en embarazadas, portadores de prótesis metálicas y claustrofobia.

Tomografía con emisión de positrones, PET

Tomografía axial computarizada (TAC). Es una alternativa a la RMN pero proporciona una imagen menos precisa de la hipófisis. Es más corta de duración, no genera claustrofobia y emplea radiación.

Cateterismo petroso

Cateterismo senos petrosos. Se emplea en pacientes con tumores productores de corticotropina (ACTH) con la finalidad de localizar el origen de la producción (generalmente a nivel de la hipófisis, pero en algunos casos a nivel ectópico). Para ello se introducen unos tubos finos a nivel de la ingle y se colocan a ambos lados de la hipófisis, en los senos petrosos. Tras la inyección de la hormona estimuladora de la ACTH, se obtienen muestras simultáneas de ambos lados y de una vena lejana en varios tiempos y se valora si el aumento de la producción de ACTH es a nivel de la hipófisis o en otro lugar.

cámara para fotografía de fondo de ojo

Valoración oftalmológica. Debido a la proximidad con la vía óptica puede haber alteraciones en el campo visual, incluso, desapercibidas por el paciente. Por ello es importante realizar una valoración oftalmológica, especialmente, cuando el tumor está en contacto con el quiasma óptico. Para ello, se realiza un examen directo de la retina mediante un fondo de ojo con dilatación previa de las pupilas con unas gotas y una campimetría que permite dibujar su campo visual. También se puede realizar una tomografía óptica de coherencia (TOC) que permite obtener una imagen de la retina y valorar los daños.

Árbol genealógico

Estudio genético. Se realiza cuando se sospecha una forma familiar, ya sea por antecedentes familiares o por la forma de presentación del tumor hipofisario u otra sintomatología presente. Se lleva a cabo mediante una analítica sanguínea.

Información documentada por:
Julia AlcazarEnfermera — Servicio de NeurocirugíaJoaquim EnseñatNeurocirujano — Servicio de NeurocirugíaMireia MoraEndocrinóloga — Servicio de Endocrinología y Nutrición

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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