Los trastornos depresivos son un conjunto de enfermedades que tienen como síntoma en común la presencia de tristeza patológica. En medicina se define el síntoma de tristeza como la presencia de un sentimiento de pena más intenso de lo esperable y que limita de forma mantenida que una persona pueda rendir en sus actividades habituales.

Tristeza no patológica

Tristeza como síntoma de enfermedad

Intensidad proporcionada a la situación

Intensidad desproporcionada a la situación
Intensidad no mantenida en el tiempo Intensidad mantenida en el tiempo
Ausencia de otros síntomas depresivos Presencia de otros síntomas depresivos
No limitante Limitante

En base a los síntomas más frecuentes, a la respuesta a los diversos tratamientos existentes y al pronóstico a corto, medio y largo plazo, los trastornos depresivos se dividen en:

El trastorno adaptativo con ánimo deprimido se caracteriza por:

  • El propio paciente identifica un desencadenante (estresor) reciente como el origen de los síntomas actuales.
  • El estresor desencadenante (o sus consecuencias directas) todavía está presente.
  • La exposición a situaciones ambientales intensas da paso, transitoriamente, a un rendimiento adecuado. Dicho de otro modo, si a la persona afectada por un trastorno adaptativo se le muestra un estímulo intenso (por ejemplo, un vídeo divertido de su nieto) puede prestar atención al nuevo foco y expresar el sentimiento lógico frente a esa situación.

El trastorno distímico o distimia se caracteriza por:

  • Presencia crónica (meses o años, no días o semanas) de sensación de insatisfacción, de desánimo y abatimiento que motivan tristeza y un peor funcionamiento diario de la persona. Predomina la apatía y la pérdida de iniciativa sobre la pérdida de ilusiones.
  • El paciente describe su sentimiento de tristeza como normal. Lo que le llama la atención no son las características intrínsecas de la propia tristeza, sino su cronicidad y la aparente ausencia de situaciones desencadenantes concretas.
  • Al igual que sucede en el trastorno adaptativo, la exposición a situaciones ambientales intensas da paso, transitoriamente, a un rendimiento adecuado.
  • Con frecuencia, pero no siempre, estos pacientes tienen una personalidad de base muy emocional y/o muy dependiente.

El episodio depresivo (o depresión mayor) se caracteriza por:

  • El paciente describe su sentimiento de tristeza como cualitativamente diferente al sentimiento normal de tristeza, considerándolo una vivencia nueva. Lo característico es la existencia de una reducción en la respuesta emocional frente a situaciones de teóricamente marcado calado emocional. Este hecho explica que el paciente muchas veces no centre su queja en su tristeza, sino en la sensación de miedo o angustia frente al bloqueo emocional que padece.
  • A diferencia de lo que sucede en el trastorno adaptativo y en la distimia, la exposición a situaciones ambientales intensas comporta una oscilación escasa o nula en su estado de ánimo (es decir, su estado de ánimo no es fácilmente modificable mediante situaciones ambientales concretas).

Tabla comparativa de las características principales del sentimiento de tristeza en cada uno de los tres trastornos depresivos más frecuentes

Trastorno adaptativo

Trastorno distímico Episodio depresivo
Tristeza focalizada en el problema o estrés agudo Sensación crónica de tristeza, con insatisfacción, rabia y/o decepción Sensación de incapacidad,  aturdimiento, alerta y miedo ante la pobreza de sus respuestas emocionales
Mejoría transitoria frente a estímulos intensos Mejoría transitoria frente a estímulos intensos Ausencia de mejoría franca frente a estímulos intensos

Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en España cada año 5,2 personas por cada 100 habitantes tienen un trastorno depresivo.

La prevalencia de la depresión varía discretamente de una zona del mundo a otra; las tasas más bajas se observan en la Región del Pacífico Occidental (3,6 individuos por cada 100 habitantes) y las más elevadas en África (5,4 por cada 100 habitantes).

Los trastornos depresivos son, aproximadamente, dos veces más frecuentes en el sexo femenino que en el masculino. Asimismo, la prevalencia varía según la edad. A mayor edad, más riesgo de padecer este tipo de enfermedades. La incidencia más elevada se da entre las mujeres mayores de 55 años (7,5 por cada 100). Los trastornos depresivos también afectan a los niños y adolescentes, aunque su prevalencia es menor que entre los adultos.

Información documentada por:
Joana Guarch DomènechPsicóloga — Servicio de Psiquiatría y PsicologíaVíctor NavarroPsiquiatra — Servicio de Psiquiatría y Psicología

Publicado: 3 de abril del 2018
Actualizado: 3 de abril del 2018

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