Diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista

Tiempo de lectura: 4 min

El diagnóstico precoz y la intervención temprana son clave, y están asociadas a un mejor pronóstico. En la mayoría de países occidentales, la edad media de diagnóstico del TEA supera los cuatro años, aunque se puede diagnosticar antes de los dos años de edad.

Actualmente, no se dispone de ninguna prueba médica que diagnostique el autismo. Son los médicos y psicólogos, especialmente entrenados, quienes se basan en conductas específicas para identificar el autismo.

Los padres suelen ser los primeros en darse cuenta de que su hijo muestra comportamientos extraños, como no mirar casi nunca a los ojos (alteración del contacto visual), no responder a su nombre o jugar con juguetes de forma repetitiva e inusual.

Tanto la observación de algún comportamiento extraño en un niño, como la comparación con la adquisición de habilidades con otros hermanos o niños del entorno, pueden constituir señales de alerta. Así, el niño puede ser más tranquilo o pasivo que los demás, no pronunciar apenas palabras, no balbucear ni utilizar gestos para comunicarse, no responder a su nombre o apenas sonreír o expresar placer cuando los padres intentan compartir actividades con él.

El hecho de que haya alguna señal de alerta no significa necesariamente que el niño tenga un problema del desarrollo. Sin embargo, indica la necesidad de una evaluación más exhaustiva. Por ello, es importante comentar con el pediatra cualquier preocupación para que realice las pruebas necesarias que identifiquen las causas de la existencia de estas señales; entre otras, problemas auditivos, o retrasos en el desarrollo del lenguaje.

El objetivo principal es descartar la existencia o no de un problema y obtener lo antes posible un diagnóstico preciso para programar la intervención más adecuada para cada niño y su familia. 

Cuando se identifica el riesgo de tener un problema del desarrollo comunicativo y social, el pediatra deriva a las familias a la atención especializada para realizar una evaluación más completa. En cada territorio existen centros de atención especializada, en los que un equipo multidisciplinar evalúa diferentes áreas.

Pruebas del Trastorno del Espectro Autista

cuestionarios de síntomas

Cuestionarios. Existen cuestionarios adaptados a las diferentes edades del desarrollo, para facilitar la identificación de las señales de alerta.

Familia: padre, madre e hija

Observación del comportamiento y evaluación psicológica. El diagnóstico es un proceso basado en la observación del comportamiento y la evaluación psicológica de la persona en relación con el desarrollo cognitivo, el lenguaje y la capacidad de comunicación y sus habilidades sociales. Para ello, se utilizan procedimientos diagnósticos específicos, como cuestionarios, entrevistas, pruebas diseñadas para observar el comportamiento de la persona y diferentes tests, según el área a evaluar. 

Tubo extracción de sangre

Pruebas diagnósticascomplementarias. También pueden solicitarse algunas pruebas diagnósticas complementarias como análisis de sangre, pruebas de neuroimagen, audiometrías o potenciales evocados auditivos, que permitan descartar algunas enfermedades metabólicas, neurológicas y trastornos auditivos. En ningún caso, estas pruebas pueden proporcionar por sí solas el diagnóstico.

Hélice de ADN

Investigación antecedentes personales y familiares y estudio genético. Aportan información muy valiosa para el diagnóstico.

En ocasiones, el TEA se diagnostica más tarde y se llega a sospechar por las dificultades sociales y emocionales persistentes o, incluso, por problemas en el aprendizaje. Al igual que con los niños pequeños, el diagnóstico de los adolescentes y adultos conlleva la observación personal y la entrevista por un especialista entrenado. En este momento de la vida, el diagnóstico suele proporcionar alivio y comprensión a quienes han luchado mucho tiempo con sus dificultades para relacionarse socialmente. Además, el diagnóstico puede ayudar a acceder a terapias y tecnologías de apoyo que pueden mejorar el funcionamiento en las áreas de dificultad y, así, mejorar la calidad de vida en general.

Información documentada por:
Antonia BretonesEnfermera — Servicio de Psiquiatría Infantil y JuvenilRosa Maria CalvoPsiquiatra — Servicio de Psiquiatría Infantil y Juvenil

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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