El Prematuro tras el parto

Tiempo de lectura: 4 min

Los primeros minutos de vida son de extrema importancia, tanto que al primer minuto se le denomina el minuto de oro.

La circulación y la forma de nutrición del feto son muy diferentes de la que tendrá posteriormente el neonato.

La placenta es la que proporciona oxígeno y alimento al feto. Los pulmones fetales están llenos de líquido y todavía no son los encargados de hacer el intercambio de oxígeno y gases, y el tubo digestivo tampoco es la fuente principal de nutrición.

Al salir del vientre materno, y después de cortar el cordón umbilical, se producen cambios vitales que se deben ir sucediendo de manera armónica.

Los pulmones tienen que desplazar el líquido que los ocupaba y dejar espacio a la entrada de aire para que la respiración sea efectiva. La sangre, de la que solo un 10% llegaba a los pulmones, tendrá que pasar por ellos para poder oxigenarse. Y el tubo digestivo deberá prepararse para la absorción de nutrientes.

En un recién nacido a término tras un parto normal, todos estos cambios suelen producirse espontáneamente. Tras un nacimiento prematuro es habitual que el neonatólogo tenga que realizar maniobras para facilitar la transición o para estabilizar al neonato. Pueden necesitar ayuda para iniciar o mantener una respiración eficaz. No es infrecuente que los prematuros sean trasladados a la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) con algún tipo de soporte respiratorio.

Incubadora, bebé

Los prematuros que nacen con 34 semanas o menos se trasladan desde la sala de partos en incubadora a la unidad neonatal. Los que nacen con más de 35 semanas, si no tienen otra patología añadida, podrán permanecer con la madre.

Una vez en la unidad neonatal, el personal sanitario traslada al neonato de la incubadora de transporte a una incubadora o a una cuna térmica. Esta le proporcionará un ambiente con la temperatura y humedad necesarias para mantener su temperatura corporal entre 36,5 y 37 ºC. Los prematuros, debido sobre todo a la inmadurez de su piel y a su escaso tejido adiposo, tienen dificultad para regular su temperatura y se enfrían con facilidad, lo que aumenta el consumo energético y puede agravar muchas patologías.

Se registran las constantes cardiorrespiratorias:

Corazón con ritmo cardíaco, presión arterial alta

La frecuencia cardíaca. Los recién nacidos tienen una frecuencia cardíaca superior a la de un niño mayor o un adulto, y suele ser más alta cuantas menos semanas de gestación tiene el neonato. Durante los primeros días de vida, la frecuencia cardíaca de un prematuro suele oscilar entre 120 y 150 latidos por minuto.

ruidos respiratorios, silbidos pulmonares, respiración fuerte, pitidos, sibilancias

La frecuencia respiratoria, también es más elevada cuantas menos semanas de gestación tenga el neonato. Los prematuros suelen respirar 50-60 veces por minuto, y esta frecuencia aumenta cuando tiene problemas respiratorios. Debido a la inmadurez del sistema respiratorio y del sistema nervioso central, los prematuros pueden presentar fluctuaciones del ritmo respiratorio, alternando periodos de respiración rápida (taquipnea) con otros de respiración lenta y superficial (bradipnea). Pueden realizar pausas respiratorias (apneas), que suelen ser breves, acompañadas o no de descenso de la frecuencia cardíaca (bradicardias) y de la saturación de oxígeno (desaturación). Habitualmente se recuperan solos o con estímulo táctil leve, pero en otras ocasiones necesitan estimulación o reanimación por parte del personal sanitario.

saturación oxigeno

La saturación de oxígeno en la sangre (SatO2) refleja la cantidad de oxígeno transportado por la hemoglobina de la sangre con el fin de que llegue a los tejidos. Los valores habituales en los prematuros oscilan entre 92% y el 100%.

presión arterial alta, hipertensión, arteria

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre paredes de las arterias cada vez que el corazón late. Si la tensión arterial es baja, como ocurre en pacientes graves, puede ser necesario administrar líquidos por vía endovenosa y/o medicación con acciones complejas para normalizarla.

Además de la monitorización, es probable que los prematuros ingresados necesiten otros dispositivos:

Hombre con asistencia respiratoria

Sonda naso u orogástrica (tubo que se introduce por la nariz o por la boca y llega hasta el estómago) por donde se administra el alimento, ya que, debido a su inmadurez, los prematuros de menos de 32 o 33 semanas es muy difícil que puedan alimentarse succionando del pecho o del biberón.

Sonda alimentación, nariz, bebé, prematuro

Catéteres vasculares centrales o vías periféricas por donde se administrarán la nutrición parenteral en los más pequeños o en los más enfermos, así como los antibióticos u otros fármacos.

Bomba insulina

Bombas de infusión para la administración lenta de fármacos o alimento.

Bebé conectado a un respiradero en una incubadora

Dispositivos de apoyo respiratorio. Algunos recién nacidos con insuficiencia respiratoria sólo necesitan dispositivos de ventilación no invasiva (alto flujo, presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) o ventilación con presión positiva intermitente (BiPAP). Sin embargo,  si no mantienen una respiración regular o su pulmón no realiza correctamente el intercambio gaseoso, suelen requerir ventilación invasiva con dispositivos más complejos. En estas situaciones es preciso intubar al paciente.

 

Información documentada por:
Marta ArnalEnfermera — Servicio de NeonatologíaTeresa CoboObstetra — Servicio de Medicina MaternofetalAna HerranzNeonatóloga — Servicio de NeonatologíaMª Dolors SalviaNeonatóloga — Servicio de NeonatologíaErika SánchezEnfermera — Servicio de Neonatología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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