Los cuidados del bebé prematuro en casa

Tiempo de lectura: 3 min
Casa segura con un signo de aprobación

Momento del alta y llegada a casa. Independientemente del motivo, la prematuridad es un factor de riesgo asociado a ciertos problemas de salud y, por eso, los neonatos prematuros permanecen hospitalizados hasta que son capaces de regular adecuadamente su temperatura corporal, se alimentan correctamente por succión y no presentan episodios de apnea. Normalmente, el alta hospitalaria se produce entre las semanas 34 y 40 de edad postmenstrual, y con un peso de entre 1.800 y 2.000 gramos, dependiendo también de la gravedad que haya presentado el paciente. Ya en el domicilio, estos niños necesitan una serie de atenciones específicas y un estrecho seguimiento médico, especialmente, durante sus primeros 1-2 años de vida.

Higiene de manos, lavar las manos

Higiene. Es muy importante lavarse siempre las manos con agua y jabón antes de coger o manipular al neonato y cuidar la higiene de su ropa y de la habitación. No es preciso utilizar antisépticos sistemáticamente. Se debe evitar el contacto con personas que puedan transmitir infecciones.

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Ambiente. Debido a que el prematuro tiene menos grasa corporal, suele requerir estar abrigado para regular correctamente su temperatura. La temperatura de la habitación debe estar entre 21 ºC y 24 ºC; no es conveniente que el neonato tenga frío, pero tampoco demasiado calor. Su temperatura corporal tiene que estar entre 36,5ºC y 37ºC. Si está por debajo de la temperatura mínima recomendada, consumirá calorías para aumentar su temperatura y ganará menos peso; y si permanece con una temperatura elevada, aumentará el riesgo de muerte súbita del lactante.

Lactancia, bebe amamantando

Alimentación. La mejor manera de alimentar a los neonatos es con lactancia materna que, entre otras muchas ventajas, contribuye a fortalecer su sistema inmunitario. Los prematuros necesitan alimentarse con más frecuencia (unas ocho o diez veces al día). Si aún no es capaz de mamar directamente, se le puede administrar la leche materna mediante una sonda de alimentación, jeringuilla o biberón. En general, estos niños necesitan una mayor aportación de calorías para poder mantener un crecimiento adecuado.

Vacuna

Vacunas. Deben seguir el calendario vacunal oficial y recibir las vacunas según su edad cronológica. Se recomienda la vacuna antigripal a todo el entorno familiar.

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Sueño. Los neonatos suelen dormir entre 16 y 18 horas diarias y, los prematuros, incluso más. Se debe colocar al neonato acostado boca arriba (en decúbito supino) y comprobar siempre que no haya ningún juguete u otro objeto dentro de la cuna.

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Visitas. Es recomendable dosificar las visitas, sobre todo al principio, y evitar el contacto con personas con enfermedades infecciosas o resfriados. En caso de enfermedad respiratoria, el enfermo no debería estar a menos de dos metros del neonato y debe lavarse las manos a menudo, ya que a través de los objetos que manipule con las manos no limpias puede transmitir la enfermedad.

Mujer paseando a bebé, carrito, paseo

Salidas y paseos. Si el tiempo lo permite, se puede salir a pasear con el niño a la calle. Siempre hay que evitar ir a lugares con aglomeraciones de gente para prevenir contagio de infecciones.

Mujer con un bebé en brazos

Estimulación neurosensorial. Es bueno que el recién nacido reciba estímulos para facilitar su neurodesarrollo. Por eso, es fundamental el contacto del niño con los padres, que le hablen suavemente, lo cojan en brazos y jueguen con él.

Volver a visitar el hospital

Seguimiento médico. Los recién nacidos prematuros necesitan un seguimiento médico específico, sobre todo los nacidos con un peso inferior a 1.500 gramos. Hay que controlar su neurodesarrollo de forma periódica. Los prematuros extremos, los pacientes con lesiones neurológicas o si surgen signos de alerta durante el seguimiento, deberán acudir a centros específicos de estimulación precoz y tratamiento multidisciplinar con fisioterapeuta, psicólogo, logopeda… Asimismo, según su evolución clínica pueden requerir atención por neumología, endocrinología pediátrica, cardiología, gastroenterología y nutrición o neuropediatría, entre otros.

Información documentada por:

Marta Arnal
Teresa Cobo
Ana Herranz
Mª Dolors Salvia
Erika Sánchez

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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