Obesidad

Vivir con Obesidad

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La compra. Se recomienda hacerla justo después de comer para evitar “tentaciones”. Planificar el menú semanal y comprar alimentos frescos, de temporada y evitar los procesados o precocinados.

armario de cocina para almacenar comida

Guardar la comida. Los alimentos “menos sanos” almacenarlos en lugares poco visibles de difícil acceso o en recipientes opacos, y tener a mano alimentos saludables: hortalizas, verduras, frutas, lácteos bajos en grasas,…

persona cocinando

Preparar la comida. Seleccionar las formas culinarias más naturales y sencillas y preferiblemente cocinar al vapor, a la plancha o al horno. Condimentar con hierbas aromáticas y especias las comidas para potenciar su sabor e intentar que el plato principal sea compatible con el menú familiar.

persona en la mesa comiendo

Comer. Establecer un horario regular de comidas y tener un solo lugar de la casa destinado a realizar las comidas. Se recomienda comer despacio y masticar de manera consciente, por lo que se deben evitar distracciones como la televisión o el móvil. Poner en el plato la cantidad justa que se va a comer y no dejar la fuente en la mesa. Es aconsejable utilizar platos pequeños para limitar el tamaño de las raciones.  

comer fuera de casa, restaurante

Comer fuera de casa. Comer una pieza de fruta o un vegetal antes de salir, para no llegar con excesiva hambre. Beber agua o zumo de tomate mientras se espera la comida y evitar comer el pan o los aperitivos. Priorizar cocciones sencillas y evitar salsas y cocciones grasas. Seleccionar las guarniciones. Aprender a comer dejando algo siempre en el plato. Pedir siempre fruta de temporada como postre y limitar al máximo el consumo de alcohol.

Dormir

Dormir.  Mantener una rutina horaria tanto a la hora de acostarse como de despertarse. Evitar estimulantes como el café, el té, los refrescos o el chocolate. Escoger cenas ligeras y practicar una actividad física regular para mejorar la calidad del sueño.

Apoyo emocional

Apoyo familiar y social. Involucrar a la familia y amigos en la mejora de los hábitos alimentarios. Fomentar el ocio activo con el entorno familiar y social: visitas a museos, rutas en bicicleta, excursiones por la montaña,... Buscar grupos de apoyo para perder peso puede ser una motivación extra para mantener unos hábitos y estilo de vida saludables.

drogas

Hábitos tóxicos. Tanto la cafeína como la nicotina se han relacionado con la obesidad. Ambos provocan un efecto de estimulación que depende de la cantidad que se toma.  A mayor consumo, mayor efecto perjudicial porque incrementa la ansiedad y dificulta el sueño (problemas para conciliarlo, sueño superficial,...) que pueden durar entre 8 y 12 horas. Por todo ello su consumo debería moderarse o evitarse.

El consumo de alcohol debe limitarse o eliminarse si se quiere controlar el peso, ya que aumenta la cantidad de calorías innecesarias en la dieta y porque desplaza el consumo de alimentos con mayor densidad nutricional. Además, sus efectos sobre el estado de ánimo y de desinhibición pueden favorecer ingestas poco adecuadas. Es de especial importancia controlar su consumo en caso de enfermedades respiratorias, como en el Síndrome de Apneas/Hipopneas del Sueño, prevalente en obesidad severa.

Las alteraciones en el estado de ánimo y conductuales que se derivan del consumo de otras sustancias tóxicas como el cannabis, la cocaína…, pueden incidir de manera negativa en un estilo de alimentación saludable.

Información documentada por:

Alba Andreu
Lilliam Flores
Silvia Cañizares

Publicado: 17 de agosto del 2018
Actualizado: 17 de agosto del 2018

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