Causas y síntomas del Lupus

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Causas del Lupus

En el desarrollo del lupus influyen diversos factores. Las investigaciones sugieren que la genética juega un papel importante, pero no es absolutamente determinante.

Existen varios genes que hacen que la persona tenga una predisposición a tener la enfermedad, pero no necesariamente tiene que desarrollarla. Existen otros factores que influyen y contribuyen a la aparición de esta enfermedad, como factores hormonales o ambientales. Por ejemplo, los estrógenos, las infecciones, el estrés emocional y físico, el embarazo, varios fármacos y la luz ultravioleta de la radiación solar pueden desencadenar la actividad de la enfermedad y el inicio de la sintomatología.

Síntomas del Lupus

Los síntomas del lupus varían en función de la persona y de la forma en que se presenten. Puede afectar prácticamente a cualquier órgano, por eso se dice que es sistémico, y los síntomas pueden aparecer y desaparecer. Cuando aparecen se llaman brotes. Estos brotes, diferentes en cada paciente, se pueden presentar de forma grave o leve en intensidad y duración, y se combinan con periodos de remisión, durante los cuales el paciente está asintomático.

Los síntomas de la enfermedad derivan tanto de su base inflamatoria como de las complicaciones causadas por la afectación específica de los diferentes órganos y aparatos. Durante un brote de la enfermedad activa, las molestias más frecuentes son síntomas similares a la gripe (fiebre, fatiga, pérdida de peso, dolores de cabeza y dolores musculares y articulares).

Dolor articulaciones

Manifestaciones musculares y esqueléticas. El 95% de los pacientes refiere dolor articular sin signos inflamatorios, por lo que se trata del síntoma más frecuente de esta enfermedad. La afección articular suele ser simétrica y afecta, con mayor frecuencia, a las pequeñas articulaciones. Estos síntomas duran entre 12 y 48 horas, aunque, a veces, se prolongan hasta 7 o 10 días, y se resuelven sin dejar secuelas.

La enfermedad articular del lupus difiere de la artritis reumatoide en un aspecto muy importante: en el lupus es muy raro que las articulaciones se dañen. También es relativamente frecuente la aparición de debilidad muscular, dolor muscular e inflamación muscular.

Hombre con manchas en la piel típicas del Lupus

Manifestaciones cutáneas. Cuando el lupus afecta a la piel, se le conoce como lupus eritematoso cutáneo (LEC). En algunas ocasiones, el LEC es la expresión inicial de la enfermedad sistémica. Las lesiones pueden ser localizadas (solo en una zona de piel) o generalizadas (por casi todo el cuerpo).

termómetro fiebre

Fiebre. Es una de las manifestaciones más frecuentes. No existe un patrón característico y puede ser vespertina y moderada, remitente y, a veces, elevada y cursar con escalofríos.

Estomago cerrado, falta de hambre

Anorexia o pérdida del apetito.

Báscula con flecha hacia abajo

Pérdida de peso.

Cansancio

Cansancio (astenia).

Pulmón, corazón

Manifestaciones cardíacas y pulmonares. Cuando el lupus inflama estos órganos lo hace, sobre todo, en las membranas de revestimiento del corazón (el pericardio) y de los pulmones (la pleura), lo que origina pericarditis (40% de los pacientes) y pleuritis. Los dos procesos tienen síntomas parecidos: dolor en el tórax y, a veces, fiebre. En general, no suelen plantear ningún problema importante y responden bien a un tratamiento médico sencillo. En otras ocasiones, se pueden afectar los pulmones o las válvulas del corazón, o cualquiera de las estructuras cardíacas. Esto puede ocasionar insuficiencia cardíaca o respiratoria. Aunque estos problemas son graves, suelen ser muy poco frecuentes en personas con lupus y se responde fácilmente al tratamiento. 

Riñones y sistema urinario

Manifestaciones renales. La lesión renal causada por el lupus se llama nefritis lúpica. La nefritis lúpica causa inflamación y, posteriormente, cicatrización de los pequeños vasos sanguíneos que filtran los residuos corporales en el riñón (glomérulos), lo que puede afectar a su función. La mayoría de los pacientes evolucionan favorablemente a largo plazo, pero es posible que necesiten tomar medicamentos durante muchos años, e incluso los pacientes que tienen pocos brotes o síntomas deben seguir controles periódicos de forma indefinida.

Dolor central, ansiedad

Manifestaciones neuropsiquiátricas. Es prácticamente imposible saber con certeza con qué frecuencia el lupus afecta el cerebro. Esto se debe a que el dolor de cabeza, la depresión o situaciones leves de hiperactividad, son muy frecuentes en la población general y puede deberse a una leve inflamación cerebral por el lupus o a otras muchas circunstancias. Además, también es posible que una depresión sea “reactiva” a la misma enfermedad. El paciente no se deprime debido a la inflamación causada por el lupus, sino que el hecho de tener lupus provoca angustia y síntomas depresivos. En situaciones mucho más raras, pueden aparecer otros síntomas como alteraciones del comportamiento, epilepsia, etc., que tienen que tratarse adecuadamente.

alteraciones ritmo intestinal

Manifestaciones digestivas y hepáticas. Las manifestaciones digestivas del lupus son poco conocidas debido, principalmente, a su baja frecuencia, aunque no por eso son despreciables. La presencia de úlceras orales es una manifestación común en el lupus y constituye uno de los criterios clasificatorios de esta enfermedad. Los síntomas digestivos pueden incluir náuseas, vómitos, dificultad al tragar, reflujo y dolor abdominal. En los pacientes con lupus son frecuentes el aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) (30-50%) y la alteración de las enzimas hepáticas (30-60%).

microscopio

Manifestaciones hematológicas. La anemia hemolítica (destrucción de los glóbulos rojos), leucopenia, linfopenia y trombocitopenia, es decir disminución de glóbulos blancos, linfocitos y plaquetas, son criterios clasificatorios del lupus. Manifestaciones como la anemia hemolítica y la trombocitopenia autoinmune son frecuentes y, a veces, pueden preceder en varios años al resto de manifestaciones del lupus.

Dolor en el ojo

Manifestaciones oculares. El lupus puede afectar a cualquier estructura del ojo, de forma que las manifestaciones vasculares retinianas son las más frecuentes. En la mayoría de las ocasiones, no hay pérdida de agudeza visual. La enfermedad oclusiva retiniana es una complicación grave que puede provocar ceguera transitoria o permanente. Se ha descrito, también, la aparición de conjuntivitis en periodos de actividad clínica. La sequedad ocular es frecuente y se debe, en muchas ocasiones, a la coexistencia con el síndrome de Sjögren.

Información documentada por:
Ricard CerveraMédico Internista — Servicio de Enfermedades AutoinmunesGerard EspinosaMédico Internista — Servicio de Enfermedades AutoinmunesNeus GuaschEnfermera — Servicio de Enfermedades AutoinmunesJosé-Manuel MascaróDermatólogo — Servicio de DermatologíaLuis QuintanaNefrólogo — Servicio de NefrologíaIrene TeixidóObstetricia y Ginecología — Servicio de Medicina Maternofetal

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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