¿Qué es el Código Ictus?

Tiempo de lectura: 3 min

El cerebro es el órgano más sensible a la falta de aporte sanguíneo. Por esta razón, y para preservarlo, es fundamental diagnosticar de forma precoz el ictus y administrar un tratamiento específico que permita restablecer el riesgo e impedir que afecte a más tejido cerebral.

Una actuación rápida en las primeras horas aumenta las posibilidades de una mejor recuperación funcional y disminuye las secuelas y la mortalidad.

En Cataluña se ha desarrollado una estrategia denominada “Código Ictus” para asistir al paciente lo más rápido posible. Se trata de un protocolo de urgencias que permite la identificación, notificación y traslado de los pacientes con sospecha de ictus de forma rápida a su hospital de referencia, donde se realiza un diagnóstico preciso y precoz para administrar el tratamiento más adecuado en cada caso.

Ante la sospecha de ictus, el médico debe hacer una valoración muy precisa de los síntomas y descartar algunas enfermedades que pueden parecer un ictus sin serlo, como por ejemplo una disminución del nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia).

Las pruebas urgentes sirven para diagnosticar el ictus y distinguir entre infarto y hemorragia. El objetivo es dirigir el tratamiento inicial para limitar las secuelas.

Resonancia magnética

Las herramientas principales para el diagnóstico urgente del Ictus son las técnicas de neuroimagen, como la tomografía computarizada (o TC craneal), o la resonancia magnética (o RM craneal).

Angio-TAC: angiografía por tomografía computarizada

La realización de pruebas para visualizar de forma directa los vasos sanguíneos, como la angiografía por tomografía computarizada (angio-TC). Una angiografía ofrece una imagen detallada del flujo de los vasos sanguíneos del organismo. En el caso de una angio-TC cerebral permite la localización de la oclusión o comprobar si la sangre llega de forma eficaz a todas las áreas del cerebro.

Una vez diagnosticado el ictus, en la mayoría de los casos, se requieren pruebas complementarias para averiguar por qué ha ocurrido el ictus. El objetivo fundamental es guiar el tratamiento preventivo posterior al ictus y evitar que vuelva a suceder, ya que el tratamiento variará en función de la causa:

ecografía medición

La ecografía-doppler es un tipo de ecografía con la que se estudia el flujo de sangre que pasa a través de las arterias y venas, y que permite determinar la cantidad, velocidad y consistencia en un momento concreto. Permite detectar alteraciones, como las placas de arteriosclerosis, en las grandes arterias (principalmente del cuello) que llevan la sangre desde el corazón hasta el cerebro.

ecografía de corazón, ecocardiografía

También se suelen realizar pruebas como la ecocardiografía para estudiar alteraciones anatómicas del corazón.

Electrocardiograma

Pueden ser necesarios estudios del ritmo cardiaco como el electrocardiograma o el Holter.

Tubo extracción de sangre

También se realizan analíticas en las que se miden, entre otros, los niveles de azúcar y colesterol, las cifras de plaquetas y de otras células sanguíneas que pueden favorecer la trombosis. En ocasiones, se realizan analíticas más específicas para buscar tumores ocultos, alteraciones de la coagulación, que predisponen a trombosis, o cambios genéticos que pueden favorecer los ictus, entre otras.  

Información documentada por:
Ángel ChamorroNeurólogo — Servicio de NeurologíaArturo RenúNeurólogo — Servicio de NeurologíaAntonia FernándezEnfermera — Servicio de NeurologíaXabier UrraNeurólogo — Servicio de Neurología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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