Tratamiento de la Hipertensión Arterial

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El objetivo principal del tratamiento de la hipertensión es alargar la vida del paciente libre de complicaciones. Se pretende disminuir la probabilidad de padecer un ictus, un infarto de corazón, o un fallo cardíaco o renal. Para ello, el tratamiento debe alcanzar y mantener cifras inferiores a 140/90 mmHg (“menos de 14 de máxima y 9 de mínima”).

El tratamiento de la hipertensión no consiste únicamente en tomar medicación, sinó que el cambio del estilo de vida es tan importante, o más, que el mero hecho de tomar fármacos. En este sentido se recomienda:
 

no fumar

Abandonar el hábito de fumar de manera taxativa

Bajar consumo sal, reducir consumo sal

Reducir el exceso de ingesta de sal en la dieta a unos 5 g/día

copa de vino

Restringir el consumo de alcohol a 20 g/día (la mitad en la mujer). Equivale a una copa de vino o una cerveza en la comida

Báscula con flecha hacia abajo

Reducir el sobrepeso, si existe

Hombre nadando

Realizar ejercicio físico moderado de forma habitual

Además de los cambios del estilo de vida, que siempre se deben hacer, la gran mayoría de los pacientes  también deben tomar medicamentos para bajar la presión.

El mayor beneficio de los medicamentos es el propio hecho de bajar la presión. No obstante, según el grado de hipertensión, la presencia o no de afectación de algún órgano o, en definitiva, el riesgo de padecer alguna complicación cardiovascular, determinará qué medicamentos son mejores para bajar la presión en cada paciente de modo individual.

Muchas veces, para lograr normalizar la presión son necesarios más de dos medicamentos. Estas combinaciones de dos medicamentos es mejor que se tomen en una sola pastilla (combinación fija) que en dos pastillas (una para cada medicamento individual).

El medicamento se ha de tomar cada día y no únicamente cuando uno cree que está “alto de presión”.

En general, el tratamiento es sencillo, cómodo y apenas da problemas. La adherencia al tratamiento y cambios de estilos de vida permite al paciente con hipertensión arterial aumentar la esperanza y calidad de vida.

La aparición de efectos adversos tras la administración de medicamentos para bajar la presión no es frecuente. Algunas personas pueden presentar alguna molestia, generalmente, discreta, con alguno de los medicamentos que bajan la presión. En estos casos, hay que comentarlo con el médico quién decidirá si lo retira y lo cambia por otro, o bien baja la dosis.

Los efectos adversos más frecuentes son: tos, diarrea o estreñimiento, erupción cutánea, problemas de erección en el varón, dolor de cabeza, cansancio, mareo, hinchazón de tobillos y pies.

El médico debe prestar atención a los posibles efectos adversos de los medicamentos porque tienen un poderoso efecto disuasorio para la adherencia al tratamiento y los pacientes tienden a no tomar lo que no les sienta bien. Es importante que tanto el paciente como sus familiares, sean informados al inicio de cualquier medicamento de la posibilidad de aparición de algún efecto adverso.

En aquellos pacientes en los que no es posible la normalización de la presión a pesar de cambios adecuados del estilo de vida y de tomar un mínimo de 3 medicamentos bien combinados y a dosis plenas, lo que se conoce como hipertensión resistente, existen algunas alternativas terapéuticas.

Siempre se debe comprobar que el cambio del estilo de vida se ha hecho correctamente, que el cumplimiento del tratamiento es bueno, y que no haya otros factores que ayuden al no control de la presión como puede ser la interacción con otros medicamentos (como los antiinflamatorios), o la presencia de apnea del sueño.

También se debe tener en cuenta la posibilidad de que el tratamiento no funcione a causa de la existencia de una enfermedad concreta que eleva la presión, lo que conocemos como hipertensión secundaria (por ingesta de drogas como la cocaína, tumores productores de sustancias que suben la presión, etc…)

Para casos muy seleccionados y, sin que por el momento se tenga mucha experiencia, existen dos nuevos tipos de tratamiento intervencionista para los hipertensos resistentes:

  • Estimulación de barorreceptores carotideos. Consiste en la estimulación eléctrica permanente de unos nervios del seno carotideo (situados en el cuello) mediante un dispositivo implantado bajo la piel (similar a un marcapasos). Además de un discreto riesgo asociado a la cirugía, el sistema es muy caro y no funciona en todos los pacientes.
  • Denervación renal. Destrucción bilateral de nervios renales que se encuentran a lo largo de la arteria renal mediante un catéter de ablación por radiofrecuencia que se inserta por vía percutánea (a través de un parche que se adhiere a la piel que permite el paso de algunas sustancias hasta llegar a los capilares dérmicos) en la arteria renal. Aparentemente funciona en algunos pacientes. Es un sistema caro y su eficacia no ha sido suficientemente probada.
Información documentada por:
Miguel CamafortMédico Internista — Servicio de Medicina InternaAntonio CocaMédico Internista — Servicio de Medicina InternaMónica DomenechMédica Internista — Servicio de Medicina InternaDolors EstradaEnfermera — Servicio de Medicina InternaCristina SierraMédica Internista — Servicio de Medicina InternaRosa SorianoEnfermera — Servicio de Medicina Interna

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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