Pronóstico de la Esclerosis Múltiple

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La esclerosis múltiple se caracteriza por ser una enfermedad heterogénea e imprevisible para la que, a día de hoy, no se dispone de unos marcadores precisos que permitan predecir la evolución de un paciente concreto.

Los estudios muestran que cuando no se disponía de una terapia para la enfermedad, al cabo de 10 años, 8 de cada 10 pacientes con un primer episodio o síndrome clínico aislado desarrollaban la enfermedad. Estas cifras han disminuido a la mitad desde que se dispone de un tratamiento.

Algo similar ha sucedido en cuanto al paso de la forma remitente-recidivante a la forma secundaria progresiva. Investigaciones recientes muestran que se tarda más en pasar a esta forma evolutiva y que la frecuencia es menor.

También, hay pacientes que presentan una evolución “benigna” que no implica discapacidad tras pasar muchos años de evolución y otros con una enfermedad muy “agresiva” que deja secuelas importantes en pocos años.

En general, los estudios apuntan que la evolución durante los primeros años de la enfermedad (brotes, gravedad y secuelas) es importante para el pronóstico a largo plazo. Por ello, es esencial iniciar la terapia en fases precoces de la enfermedad, es decir, en la etapa más inflamatoria.

De hecho, en los últimos años ha habido un cambio en la esperanza de vida y la supervivencia media es casi 2,5 veces mayor que lo era a principios de los años sesenta.  

Información documentada por:
Ana HernandoEnfermera — Servicio de NeurologíaAlbert SaizNeurólogo — Servicio de Neurología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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