Diagnóstico de la Esclerosis Múltiple

Tiempo de lectura: 2 min

No existe ninguna prueba que permita establecer el diagnóstico de esclerosis múltiple. Se utilizan unos criterios, denominados criterios de McDonald, que incluyen:

  • Manifestaciones clínicas indicativas de una lesión desmielinizante.
  • Presencia de lesiones en la Resonancia Magnética (RM), que deben de cumplir una serie de características establecidas.
  • Exclusión de otras situaciones que puedan producir un cuadro clínico similar.

En conjunto, los criterios permiten definir que hay dos áreas diferentes del sistema nervioso central (SNC) afectadas y en dos momentos distintos. Es decir, la existencia de afectación en distintas zonas del SNC (diseminación en espacio) y en diferentes momentos durante la evolución de la enfermedad (diseminación en el tiempo), que es lo que caracteriza a la enfermedad.

Los criterios están establecidos para diagnosticar aquellos pacientes que presentan síntomas sugestivos de desmielinización y, por tanto, en los que se sospecha la enfermedad y no para diferenciar la enfermedad de otros procesos neurológicos.

Se realiza una entrevista clínica dirigida (anamnesis) al paciente para conocer los síntomas y comprobar que las alteraciones neurológicas responden a las lesiones que muestra la resonancia magnética (RM). La RM es útil para observar la existencia de lesiones múltiples, indicativas de diseminación en el espacio y, también, para descartar otras enfermedades y procesos.

Es importante que sea un neurólogo, y a poder ser familiarizado con la enfermedad, quien aplique los criterios y realice el diagnóstico de esclerosis múltiple.

Pruebas para la Esclerosis Múltiple

Resonancia magnética

Resonancia Magnética (RM). A todos los pacientes se les realiza una RM cerebral y, en muchos casos, una RM medular. Es conveniente que la exploración incluya la administración de contraste (gadolinio) para observar si hay evidencia de diseminación en el tiempo, ya que las lesiones recientes captan contraste a diferencia de las crónicas, y ayuda en el diagnóstico diferencial.

Potenciales evocados, prueba neurológica, casco con cables

Potenciales evocados. Registran las señales eléctricas producidas por el sistema nervioso central (SNC) como respuesta a estímulos sensitivos (visuales, eléctricos, auditivos o táctiles). Esta prueba permite identificar una afectación silente en diferentes zonas del SNC (diseminación en el espacio) o confirmar la afectación en diferentes momentos de la evolución de la enfermedad (diseminación en el tiempo).

Extracción médula osea zona lumbar

Punción lumbar. Se extrae una pequeña muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR) que protege y amortigua el cerebro y la médula espinal.  Este análisis permite conocer, a través de las proteínas llamadas inmunoglobulinas que indican inflamación en el LCR (bandas oligoclonales), si hay anomalías en los anticuerpos, infecciones y otras enfermedades con síntomas similares a la esclerosis múltiple. Esta prueba no es obligada para las formas en brotes, pero es conveniente para las formas progresivas primarias.

Tubo extracción de sangre

Análisis de sangre. Son más o menos amplios en función de la historia clínica del paciente, la exploración neurológica y los resultados de la resonancia magnética.

Información documentada por:
Ana HernandoEnfermera — Servicio de NeurologíaAlbert SaizNeurólogo — Servicio de Neurología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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