Tratamiento de la Epilepsia

Tiempo de lectura: 6 min

Una vez confirmado el diagnóstico de epilepsia, se debe iniciar un tratamiento con un fármaco antiepiléptico (FAE). La elección se realiza en base a la eficacia, la seguridad, las características del fármaco y el tipo de epilepsia. Las circunstancias personales del paciente (edad, trabajo, otras enfermedades, etc.) son también muy importantes a la hora de elegir un medicamento.

Hábitos de vida saludable

Existen determinadas pautas y estilos de vida que un paciente debe seguir para ayudar a controlar sus crisis:

pautas medicación

Tomar la medicación según las indicaciones del neurólogo.

Dormir

Dormir lo suficiente y mantener un horario regular de sueño.

No alcohol

Evitar el consumo excesivo de alcohol.

No consumir drogas, drogas tachado

No consumir drogas.

Mujer, yoga

Intentar reducir el nivel de estrés.

manzana

Llevar una alimentación variada y sana y realizar ejercicio físico adecuado.

Autocar, autobus

Seguir las pautas respecto a actividades como conducción que, en caso de epilepsia activa, pueden suponer un riesgo para el paciente y para otras personas.

termómetro fiebre

También pueden provocar crisis la fiebre o determinados medicamentos. Antes de tomar otras medicinas conviene comprobar que pueden utilizarse en pacientes con epilepsia y que no afectan a los antiepilépticos que toma el paciente.

 

Aura

Algunos pacientes notan una sensación antes de perder el conocimiento en una crisis. Esta sensación se llama aura. El paciente llega a reconocer sus auras y debe tomar precauciones para evitar lesiones (por ejemplo sentarse).

Tratamiento farmacológico

Para mejorar el control de las crisis resulta esencial diagnosticar correctamente el tipo de crisis (de inicio focal o generalizado) y seleccionar los tratamientos más indicados para cada caso.

 

Las pastillas correctas

Con los fármacos antiepilépticos puede obtenerse una remisión a largo plazo en el 60-70% de los pacientes, pero algunos necesitan un tratamiento combinado. Si el fracaso del primer medicamento se debe a efectos secundarios intolerables, se suele elegir otro fármaco también en monoterapia. Si el primer fármaco no es completamente eficaz, se suele asociar un segundo fármaco.

En caso de no conseguir el control de las crisis con el segundo fármaco, la epilepsia puede ser considerada farmacorresistente y el paciente debe ser referido a una Unidad especializada para valorar si puede ser candidato a otros tratamientos como la cirugía o neuroestimulación. En el caso de que estos no sean aplicables, hay que probar otros fármacos, ya que un porcentaje de pacientes puede beneficiarse de ellos.

El equipo médico antes de prescribir un medicamento y su dosis valora el tipo de enfermedad, la frecuencia de las crisis, la edad y otros factores, proceso que suele ser complejo. También se debe asegurar si el paciente toma otro tipo de medicamentos que puedan interactuar con los fármacos antiepilépticos.

Es probable que el médico recete un antiepiléptico a una dosis relativamente baja y la aumente de manera gradual hasta que las crisis estén bien controladas.

Transcurridos entre dos y cinco años sin crisis, se puede intentar una retirada controlada de la medicación siempre que no se considere que el riesgo de recurrencia es elevado y se tomen las precauciones oportunas.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía de la epilepsia se define como una intervención neuroquirúrgica que tiene como objetivo aliviar una epilepsia resistente a fármacos.

Aparato de Resonancia, RNM

Para saber si un paciente con epilepsia resistente es candidato a cirugía, debe realizarse una evaluación prequirúrgica compleja que requiere monitorización con videoelectroencefalograma, resonancia magnética (RM) cerebral, evaluación neurológica, psiquiátrica y neuropsicológica. En determinados casos se realizan pruebas de neuroimagen funcional (PET, SPECT, etc.), test de Wada o estudio con electrodos invasivos. Se trata de valorar si las ventajas de la intervención superan a los posibles inconvenientes.

Termorregulación

Existen procedimientos curativos, generalmente asociados a la extirpación de la zona cerebral donde se inician las crisis, y procedimientos paliativos, que pueden disminuir el número de crisis, pero en general no las suprimen del todo, como la estimulación del nervio vago. Los beneficios esperados y las posibles secuelas se deben de individualizar y dependerán del tipo de cirugía y de las características del paciente y de la epilepsia. En los últimos años han aparecido nuevas técnicas quirúrgicas como la cirugía con láser guiada con RM cerebral o la termocoagulación guiada con SEEG. La radiocirugía puede ser utilizada para tratar lesiones con localizaciones de difícil acceso mediante cirugía convencional, por ejemplo los hamartomas hipotalámicos. 

Inmunoterapia y Epilepsia

En los últimos años se están describiendo diversas causas autoinmunes de epilepsia. Muchos de estos pacientes presentan crisis epilépticas resistentes a los medicamentos, deterioro de la memoria o problemas psiquiátricos. Si se confirma este diagnóstico se pueden tratar con fármacos inmunomoduladores o inmunosupresores además de con fármacos antiepilépticos.

Píldora

Recientemente se ha aprobado la indicación de everolimus, un tipo de fármaco inmunosupresor, en pacientes con epilepsia refractaria asociada al complejo de esclerosis tuberosa, por su efecto antitumoral y antiepiléptico.

 

Otras complicaciones dependerán del tipo de cirugía realizada y de la localización de la zona operada. Estos riesgos se deben discutir en profundidad con el paciente y su familia.

Nuevas terapias

Encefalograma y temperatura

Termocoagulación por radiofrecuencia guiada mediante SEEG. Una vez realizado el estudio con electrodos de profundidad (SEEG), se seleccionan electrodos implicados en el inicio de las crisis y se incrementa la temperatura, produciendo una pequeña quemadura alrededor de los contactos. La realización de este procedimiento no excluye la posterior operación abierta. Suele indicarse en lesiones de difícil acceso quirúrgico y extensión pequeña (por ejemplo, heterotopias periventriculares).

Termorregulación

Termoterapia con el empleo de láser guiado estereotácticamente mediante RM cerebral.  Se realiza una lesión de un volumen cerebral que puede ser amplio con un láser a través de una sonda, guiado con una imagen a tiempo real de RM, que permite controlar la temperatura. Su uso se ha extendido en Estados Unidos en los últimos años en múltiples patologías (esclerosis mesial, heterotopias, hamartomas, cavernomas). No obstante, sus indicaciones precisas todavía no son claras. Este procedimiento todavía no está aprobado en la Unión Europea.

Aparato estimulador en el pecho

Estimulación cerebral. El Clínic es pionero en España en utilización de técnicas de neuroestimulación que pueden ayudar a disminuir las crisis en algunos pacientes que no pueden beneficiarse de la cirugía o que siguen teniendo crisis tras la intervención. Las técnicas más utilizadas son el estimulador del nervio vago, la estimulación trigeminal externa y la estimulación del núcleo anterior del tálamo.

Información documentada por:
Mar CarreñoNeuróloga — Unidad de EpilepsiaAntonio DonaireNeurólogo — Unidad de EpilepsiaFrancisco GilNeurólogo — Unidad de Epilepsia

Publicado: 22 de mayo del 2018
Actualizado: 22 de mayo del 2018

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