Vivir con EPOC

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La función pulmonar y la edad juegan un papel muy importante para establecer el pronóstico. Sin embargo, se necesita más información para realizar un diagnóstico individualizado y, por ello, se tienen en cuenta las valoraciones multidimensionales del índice BODE; el peso (índice de masa corporal), el grado de obstrucción, la sensación de falta de aire (disnea) y la capacidad de ejercicio.

Asimismo, la frecuencia y la gravedad de las descompensaciones son un factor primordial en la evolución de la enfermedad, tanto porque se traducen en un empeoramiento de la situación clínica, como por el riesgo durante el período de agudización.

Algunas recomendaciones que ayudan a los pacientes a vivir con EPOC son las siguientes:

no fumar

Dejar de fumar. Es el punto de partida y la piedra angular del tratamiento de la EPOC. Abandonar el tabaco es la única manera eficaz de enlentecer la progresión de la enfermedad, independientemente de cuanto tiempo haga del diagnóstico y de la gravedad de la EPOC. Cuanto antes se abandone el tabaco mayor es el beneficio.

Productos químicos, pipeta

Sustancias irritantes. Ciertos elementos que se encuentran en el aire que se respiran pueden causar irritación del árbol bronquial. Es casi imposible evitar todas las sustancias irritantes, pero es importante intentar evitar ambientes contaminados con humo de tabaco, esprays, pinturas y disolventes, polvo, gases y contaminación del tráfico, pelos de animales domésticos, insecticidas, lacas, ambientadores y perfumes fuertes. 

Termómetro, Temperatura corporal

Temperatura óptima. El frío y los cambios de temperatura pueden ser un problema para personas con EPOC. Hay que mantener todas las habitaciones de la casa a la misma temperatura entre 19º y 21º.

calefacción, radiador

Calefacción. Ciertos sistemas de calefacción pueden resecar el aire, y a algunas personas con EPOC la sequedad ambiental les afecta. Es conveniente mantener un ambiente húmedo al 45%. Una excesiva humedad dentro de la casa también puede llegar a ser un problema importante para las personas con EPOC. El moho, el polvo, los ácaros y las bacterias dependen de la humedad para desarrollarse y pueden causar irritación respiratoria. 

manzana

Alimentación. Es importante mantener una alimentación sana y equilibrada. Mantener un peso adecuado, tanto el sobrepeso como la excesiva delgadez o desnutrición influyen desfavorablemente en la evolución de la enfermedad.

Beber abundantes líquidos ayuda a mantener las vías respiratorias limpias o con moco menos espeso. La mejor bebida es el agua, siendo necesaria una cantidad aproximada de 1,5 litros al día. 

También es importante prevenir el estreñimiento, por lo que se aconseja seguir una alimentación rica en fruta y verdura y aumentar el consumo de cereales integrales.

vacunas, calendario, calendario vacunación

Vacunas. Cada año, salvo contraindicación médica, se debe administrar la vacuna contra la gripe, ya que puede provocar un empeoramiento de la enfermedad. Aunque la vacuna no evita padecer la gripe, al menos hace que sea menos grave. 

Aparte de esta vacuna, se aconseja también administrar una vez cada 5 años la vacuna antineumocócica, en caso de tener más de 65 años, para estar protegido contra un tipo de neumonía

Ambas vacunas se pueden administrar de manera conjunta. 

realizar ejercicio físico de forma regular

Ejercicio. Con la EPOC, es posible no querer realizar ejercicio  por miedo a que provoque más ahogo u ocasione algún daño. El problema es que si no se practica alguna actividad, se pierde forma física y los músculos se debilitan, por lo que puede afectar en las actividades diarias. 

En este sentido, se aconseja hacer ejercicio con regularidad para mejorar los síntomas como el ahogo y la fatiga, así como, fortalecer los brazos, piernas, tronco, el corazón y, en general, la forma física. 

El ejercicio recomendado variará en función de la situación de cada paciente, preferencias y síntomas. En general, se pueden practicar actividades como pasear, nadar, salir en bicicleta o realizar bicicleta estática, cinta continua, baile….

Antes de comenzar cualquier programa de actividades o ejercicios, se debe consultar con el profesional sanitario acerca del tipo de ejercicio más adecuado. 

Durante el ejercicio es normal tener sensación de ahogo o falta de aire, por lo que la respiración volverá a la normalidad al interrumpir la actividad. Con el tiempo, si se es constante, esta sensación disminuirá y se tendrá más tolerancia al esfuerzo.  

Es importante seguir el propio ritmo al hacer ejercicio y si se llega a un estado en el que falta demasiado el aliento para hablar, entonces disminuirlo o hacer un breve descanso.

sexualidad, sexo, masculino, femenino

Sexualidad y relaciones.  En ocasiones, el paciente con EPOC puede sentir que es mejor evitar las relaciones sexuales porque pueden resultar excesivamente “peligrosas” para la salud. Sin embargo, estas relaciones, al igual que otras actividades físicas, no son peligrosas para la enfermedad respiratoria. Debe saber que pequeños incrementos en la frecuencia cardiaca y respiratoria son normales durante esta actividad, sin resultar peligrosos. 

hombre durmiendo 7-8 horas

Sueño. Muchas personas con EPOC tienen dificultades para respirar durante la noche debido a una disminución del oxígeno en la sangre. También se produce una disminución del reflejo de la tos, por lo que se retienen secreciones bronquiales.

  • Si se despierta con sensación de ahogo, sentarse en el borde de la cama e inclinarse hacia delante.
  • Dejar la medicación cerca de la cama, en caso de necesitarla.
  • Dormir un poco más incorporado en la cama. 

La EPOC junto a otros factores, como la obesidad, el hábito tabáquico y el consumo de alcohol, entre otras cosas, puede contribuir a que algunas personas tengan un trastorno de sueño llamado Síndrome de Apnea-Hipopnea del Sueño (SAHS). 

Esto puede producir síntomas como somnolencia excesiva durante el día (la persona se queda dormida durante el día de forma involuntaria y cuando está realizando actividades habituales), sensación de no haber descansado durante la noche, ronquidos, dolores de cabeza matutinos, irritabilidad, problemas de atención y de memoria. Si se presentan alguno de estos síntomas se aconseja consultar con el neumólogo.

 

Hombre con asistencia respiratoria

Oxigenoterapia . En ocasiones la EPOC puede provocar que los pulmones tengan dificultades para captar el oxígeno del aire y transportarlo a la sangre, lo que se traduce en tener los niveles de oxígeno en sangre bajos (insuficiencia respiratoria crónica). Los niveles de oxígeno en la sangre se evalúan mediante un análisis de sangre arterial (gasometría).

La oxigenoterapia es un tratamiento que enriquece el aire que se respira con oxígeno suplementario. De esta manera se consigue tener una concentración de oxígeno en sangre correcta para el organismo. No obstante, esto no significa que se elimine el ahogo o la fatiga.

viajar en avion

Ocio y viajes. Tener EPOC no significa renunciar a disfrutar del ocio y de los viajes. Por ello se aconseja mantener las relaciones y el interés en realizar actividades lúdicas y sociales, así como compartir distracciones con otras personas, como acudir a clases de relajación, escuchar música o viajar. 

Otras enfermedades

El término “comorbilidad” se refiere a la presencia de dos o más enfermedades simultáneas en la misma persona. Las comorbilidades en la EPOC pueden ser una consecuencia de la enfermedad respiratoria que afecta a todo el organismo (limitación en la oxigenación de todos los tejidos) o por el impacto directo de factores desencadenantes comunes: el tabaco afecta las vías aéreas a la vez que incrementa el riesgo cardiovascular.

Entre las comorbilidades más frecuentes destacan:

  • Cardiopatía isquémica. Se relaciona con el tabaquismo.
  • Osteoporosis. Es más frecuente en fumadores.
  • Diabetes. La presencia de diabetes es significativamente superior en los pacientes con EPOC que en la población general.
  • Trastornos del sueño. La prevalencia es similar que en la población general, pero el riesgo es mayor en los pacientes con EPOC
  • Reflujo gastroduodenal. Es más frecuente en pacientes con EPOC y algunos estudios lo relacionan con la tos y con un mayor riesgo de descompensaciones.
  • Ansiedad y depresión. Son frecuentes en la EPOC y están infravaloradas.

Información para el cuidador o para las personas que conviven con el paciente

Vivir con EPOC puede incluir momentos difíciles en el entorno familiar y, en ocasiones, puede requerir hacer frente a cambios significativos en las actividades habituales y de ocio.

Las personas con EPOC deben tratar de mantener un buen clima familiar. Puede ayudarle a ello el compartir sus temores y sentimientos, por lo que no se debe responsabilizar al cuidador de la enfermedad. 

Algunos consejos útiles para el cuidador:

  • Sobreprotección. Tratar de no ser sobreprotector porque puede hacer sentir al paciente como un inválido. 
  • Tratar de ser positivo. Habrá días malos; pero no desanimarse. 
  • Buscar información sobre la EPOC. Un recurso útil son las asociaciones de pacientes.
  • Buscar asesoramiento. Si se considera que se necesita algún tipo de apoyo, se recomienda contactar con un trabajador social en su centro de salud. 
  • Sacar tiempo para uno mismo. Hacer cosas que ayuden a dejar de pensar en la enfermedad. Tomarse un descanso, con alguna actividad lúdica, fuera de casa. 
Información documentada por:
Núria SeijasEnfermera — Dispositivo de Hospitalización a DomicilioNéstor SolerNeumólogo — Servicio de Neumología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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