En los casos en los que existe un problema de erección de origen vascular, es importante tratar los factores de riesgo que lo producen: tabaquismo, obesidad, sedentarismo y/o alimentación inadecuada.

Báscula con un peso correcto

Está demostrado que perder peso mediante una alimentación sana y equilibrada, así como la práctica de ejercicio físico regular, pueden mejorar la función sexual.

no fumar

Por otro lado, uno de los factores más determinantes que produce daño arterial es el tabaco. Dejar de fumar es básico a la hora de limitar el daño vascular porque permite obtener mejores resultados en el tiempo con el resto de tratamientos.

El tratamiento con IPDE-5 es fundamental para tratar la disfunción eréctil, ya que son fármacos eficaces, seguros y permiten normalizar la erección en casi un 80% de los pacientes.

La mayoría de los hombres que presentan dificultad para mantener una erección, reciben medicación por vía oral. Estos fármacos mejoran la dilatación de la arteria peneana y el flujo de sangre que llega al pene cuando existe deseo sexual. Los principales fármacos son los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (IPDE-5).

En la actualidad existen cuatro medicamentos comercializadas en España: sildenafilo, vardenafilo, tadalafilo y avanafilo.

  • Existen diferencias en la rapidez de acción y la duración del efecto de los fármacos. Es importante conocer las necesidades y preferencias de los pacientes para poder adaptar y personalizar el tratamiento.
  • A pesar de ser fármacos muy eficaces, en algunas ocasiones pueden no tener la suficiente potencia. En ese caso, es importante comprobar que el fármaco se utiliza de forma correcta. Muchas veces el fracaso del tratamiento se debe al abandono del mismo.
  • Los fármacos para el tratamiento de los problemas de erección son eficaces y seguros. En cuanto a los efectos secundarios, los más frecuentes son el dolor de cabeza, la acidez de estómago, el rubor facial y el dolor muscular.
  • Es falso que este tipo de fármacos aumente la probabilidad de presentar problemas cardiacos o muerte súbita, hecho que ha sido demostrado en numerosos estudios.

Cuando el tratamiento farmacológico no funciona, existen alternativas para mejorar el flujo de sangre en el pene y, de esta manera, aumentar su rigidez.

Estos tratamientos son:

Inyección a través de la uretra

Alprostadil (MUSE®). Es un supositorio uretral que contiene alprostadil. La cánula se introduce por la uretra (el conducto de la orina) tras haber orinado (para que el conducto esté húmedo) y se libera el fármaco. Cuando se absorbe, produce la erección. Tras su administración, el efecto se puede notar en unos 15 minutos y suele durar alrededor de 1 hora.

Inyección en el pene

Alprostadil inyectable. Consiste en una inyección que se aplica en el pene mediante una aguja muy fina. El fármaco se debe administrar por el paciente o por su pareja, pero requiere de un cierto entrenamiento previo. La inyección es eficaz a los pocos minutos, y dura más o menos en función de la dosis.

Tanto con el supositorio uretral como con la inyección es importante destacar que la presencia de una erección de más de 4 horas de evolución es anómala y requiere la ayuda de un profesional sanitario.

dispositivo de vacío

Dispositivo de vacío. Es un aparato que genera presión negativa sobre el pene (como una ventosa), y aumenta la cantidad de sangre que entra en él. Tras conseguir una erección, se coloca una goma o un anillo constrictor en la base del pene para mantener la sangre en su interior, y se retira al terminar las relaciones sexuales.

De manera excepcional, en algunos casos de disfunción eréctil, se puede recurrir al implante de una prótesis.

Las prótesis de pene son unos dispositivos que se colocan en el interior del pene para tratar de optimizar su rigidez a la hora de mantener relaciones sexuales. Se colocan a través de una incisión en el escroto que deja una cicatriz poco visible. El posoperatorio suele ser corto y, tras 4-6 semanas, se pueden retomar las relaciones sexuales. La sensibilidad, el tacto y el orgasmo no se ven afectados tras la colocación de la prótesis.

Toda disfunción eréctil, incluso la que tiene una causa orgánica, comparte componentes psicológicos. Es decir, de una u otra manera, los aspectos emocionales pueden predisponer, mantener o agravar los problemas de erección.

La terapia sexual se basa en un compendio de técnicas psicoterapéuticas orientadas a resolver o minimizar la disfunción eréctil. El objeto de esta terapia es conocer las causas de origen psicógeno que provocan la disfunción eréctil y complementar el tratamiento farmacológico. En aquellos casos en los que, además, existe una enfermedad crónica, esta terapia posibilita la adaptación o rehabilitación de la respuesta sexual.

El terapeuta sexual realiza una evaluación de toda la sintomatología para establecer el diagnóstico y poder, así, realizar un plan terapéutico individualizado. Para la mayoría de estos profesionales, la participación de la pareja es fundamental para que el tratamiento sea eficaz. De hecho, los problemas de pareja y la falta de comunicación son, en buena parte, la causa de la disfunción eréctil.

El profesional pacta con el paciente y su pareja el plan terapéutico, que incluye unas sesiones en la propia consulta y unas tareas que se realizan fuera de la misma.

Información documentada por:
Eduardo García CruzUrólogo — Servicio de UrologíaAscensión GómezEnfermera — Servicio de Urología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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