Cardiopatía Isquémica

Pruebas y diagnóstico de la Cardiopatía Isquémica

Tiempo de lectura: 4 min
historia clínica

Historia clínica. La primera aproximación al diagnóstico de la cardiopatía isquémica deriva de la entrevista con el médico. En primer lugar, el médico analiza la presencia de factores de riesgo cardiovascular: antecedentes familiares, hábito tabáquico, la existencia de enfermedades relacionadas con la cardiopatía isquémica, como la diabetes, la hipertensión o los niveles de colesterol.

En segundo lugar, el médico averigua las características del dolor: si es opresivo o punzante, si se relaciona con el esfuerzo físico o con alguna posición determinada, si se asocia a náuseas o falta de aire, si se irradia hacia los hombros, la mandíbula o la espalda. La información combinada de ambas partes de la entrevista, permite saber si el paciente presenta cardiopatía isquémica y decidir cuáles son las pruebas diagnósticas más adecuadas.

Electrocardiograma

Electrocardiograma. Consiste en el registro de la actividad eléctrica del corazón a través de unos parches conductores (electrodos) que se adhieren a la piel. Las células del corazón enfermas no conducen la electricidad con normalidad, por lo que el trazado del electrocardiograma de un paciente que tiene un infarto suele estar alterado. Además, el electrocardiograma permite visualizar también cicatrices de infartos antiguos o la presencia de arritmias. Hay que saber, no obstante, que no todos los problemas del corazón se reflejan en el electrocardiograma. La angina de pecho solo se detecta si se realiza la prueba mientras se produce el dolor. El estado de las válvulas o el tamaño del corazón no se ven en el electrocardiograma.

Tubo extracción de sangre

Analítica de sangre. Cuando se tiene un infarto de miocardio, algunas proteínas (troponinas) del corazón pasan a la sangre. A veces tardan unas horas en poder detectarse mediante una analítica sanguínea por lo que se tiene que repetir a las 6 horas.

radiografía de tórax

Radiografía de tórax. La radiografía de tórax ayuda a valorar el tamaño del corazón, de las grandes arterias y el estado del pulmón. Puede orientar sobre la presencia de líquido en el pulmón y ayudar a descartar otras causas de dolor en el pecho como la neumonía.

Ecocardiograma

Ecocardiografía o ecocardiograma. Los ultrasonidos permiten ver en una pantalla la forma, tamaño y movimiento del corazón. Esta exploración no permite ver las arterias, por lo que no se puede ver si están obstruidas, pero da una información muy importante sobre el funcionamiento del corazón. Si se ha tenido un infarto de gran tamaño, la zona del corazón que ha quedado lesionada no se mueve con normalidad. Permite estimar el tamaño del infarto y la repercusión que ha tenido sobre el músculo cardíaco. También, ayuda a ver si las válvulas funcionan correctamente o si existe alguna complicación derivada del infarto.

Prueba de esfuerzo

Prueba de esfuerzo o ergometría. Cuando existen dudas de si el dolor torácico que refiere el paciente es debido a la falta de riego sanguíneo en alguna parte del corazón, lo mejor es realizar una prueba de esfuerzo. Consiste en registrar un electrocardiograma mientras el paciente realiza un esfuerzo físico gradual y de intensidad programada. Se puede realizar en un tapiz rodante, que incrementa su velocidad y pendiente de forma progresiva, o en una bicicleta estática, que incrementa la resistencia de forma también gradual. Para los pacientes que no pueden realizar ejercicio físico, se les administran fármacos que ejercitan el corazón sin necesidad de mover el resto del cuerpo.

Durante la prueba se observa la respuesta del paciente al esfuerzo: si aparece dolor, cómo responde la presión arterial y la frecuencia del pulso o si aparecen alteraciones en el electrocardiograma que indiquen falta de riego coronario. Si se quiere aumentar la fiabilidad de la prueba de esfuerzo se puede añadir alguna prueba de imagen al registro del electrocardiograma con esfuerzo.

Algunas de las pruebas de esfuerzo con imagen son: Tomografía Computarizada de Emisión Monofotónica (SPECT), Miocárdico de Perfusión o Gammagrafía cardíaca, Ecocardiograma de ejercicio, Ecocardiograma con dobutamina, Resonancia Mangética Cardíaca con adenosina o con dobutamina.

Aparato de Resonancia, RNM

Tomografía computarizada (TC) coronaria. Para la realización de un TC coronario, el paciente está tumbado sobre una mesa que entra en una máquina de tomografía o escáner. A través de los rayos X, la máquina toma imágenes del corazón, que permite ver el grado de obstrucción de las arterias coronarias. Para que las imágenes sean fiables, el paciente no debe tener mucho calcio en las arterias. Además, es necesario que el corazón vaya lento para poder tomar las imágenes, por lo que es posible que se administre algún medicamento para disminuir la frecuencia cardíaca antes de someterse a esta exploración.

Información documentada por:

Marta Farrero
Manel Sabaté

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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