Factores de riesgo de la Cardiopatía Isquémica

Tiempo de lectura: 3 min

Los factores de riesgo cardiovascular están relacionados con las características personales, estilos de vida o problemas de salud de cada persona que pueden dañar las arterias y causar arteriosclerosis. Algunos de estos factores no se pueden modificar, como la edad o el sexo, pero hay que prestar una atención especial a la prevención y control del resto. 

Los factores de riesgo para la cardiopatía isquémica, en concreto, y la enfermedad vascular, en general, son:

Hombre de edad avanzada

Edad. El riesgo de sufrir un infarto aumenta con la edad y de forma significativa en los hombres mayores de 45 años y mujeres mayores de 55 años. Esta diferencia de edad de riesgo entre hombres y mujeres se debe a la influencia que tienen las hormonas sobre los vasos sanguíneos.

Cigarro

Fumar. Incrementa de forma muy significativa el riesgo de padecer un infarto. Es uno de los factores de riesgo más frecuentes y, a la vez, más evitable.

Tensiómetro

Tensión arterial. La tensión arterial alta causa daños en la pared de las arterias, y puede acelerar la aterosclerosis. Dejar de fumar, perder peso o hacer ejercicio son formas de reducir la tensión arterial que además influyen de forma muy beneficiosa sobre la salud de las arterias.

Tubo extracción de sangre

Colesterol. Se deben controlar los niveles de grasas que hay en la sangre mediante una analítica. La elevación del colesterol de tipo LDL (colesterol “malo”) o de los triglicéridos, se han relacionado con mayor riesgo de enfermedad coronaria. En cambio, la elevación del colesterol HDL (colesterol “bueno”), protege frente a un infarto. Una alimentación sana y el ejercicio regular son buenas formas de aumentar el colesterol “bueno”.

Medición de azucar a través de un glucómetro

Azúcar. El aumento de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre se ha relacionado con mayor riesgo de infarto. Es importante tener un buen control del azúcar en sangre, mediante un tratamiento con pastillas o con insulina. Perder peso, seguir una alimentación adecuada y hacer ejercicio de manera regular pueden ayudar mucho a controlar el azúcar. 

Hélice de ADN

Factores genéticos. La historia familiar de angina de pecho o infarto puede sugerir un componente genético. Se debe tener en cuenta si el infarto ha sucedido en hombres menores de 55 años o mujeres menores de 65 años. Si el familiar ha tenido un infarto con más años, es posible que sea más debido a la edad que a un componente genético.

sedentarismo

Sedentarismo. El sedentarismo se relaciona con mayor obesidad, hipertensión arterial y peor control de la diabetes y del colesterol. La actividad física regular aporta muchos beneficios sobre el control de estos factores de riesgo.

obesidad

Obesidad. El sobrepeso es cada vez más frecuente en nuestra sociedad y empeora los otros factores de riesgo. Pequeñas pérdidas de peso pueden ser muy beneficiosas para la salud cardiovascular.

estrés o ansiedad

Estrés o angustia. Pone en marcha mecanismos hormonales que a largo plazo pueden causar un daño sobre las arterias.

Drogas

Drogas. La cocaína o las anfetaminas, por ejemplo, pueden alterar el funcionamiento de las arterias y provocar un espasmo. La arteria se contrae y no deja pasar la sangre. El consumo de cocaína es una causa relativamente frecuente de infarto, sobre todo, en población más joven.

microscopio

Otras enfermedades. La preeclampsia durante el embarazo o la presencia de enfermedades autoinmunes pueden incrementar el riesgo de sufrir un infarto a lo largo de los años.

Información documentada por:
Marta FarreroCardióloga — Servicio de CardiologíaManel SabatéCardiólogo — Servicio de Cardiología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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