Cáncer

Causas del Cáncer

Tiempo de lectura: 5 min

El motivo por el que una persona desarrolla un cáncer no se conoce, pero sí se han investigado algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollarlo, lo que se conoce como factores de riesgo.

Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Algunos se pueden modificar, como fumar, mientras que otros no son modificables como la edad o los antecedentes familiares. Sin embargo, tener un factor de riesgo, o incluso varios, no significa tener la enfermedad. Además, muchas personas tienen cáncer sin tener ningún factor de riesgo conocido.

Factores de riesgo del Cáncer

Cigarro

Tabaco. El tabaco es la causa principal de cáncer y de muerte. No existen niveles seguros de consumo de tabaco. Se han identificado más de 4.000 sustancias nocivas en el humo del cigarrillo, de las que 60 son probablemente cancerígenas. Entre las más importantes están el alquitrán y el benceno (hidrocarburos aromáticos policíclicos). Está asociado con al menos 19 tipos de cáncer, entre los más frecuentes: el cáncer de pulmón, el de vejiga urinaria y el de mucosa oral.

Consumo de alcohol, cerveza, copa de vino

Alcohol. Beber alcohol puede aumentar el riesgo de cáncer de boca, de garganta, de esófago, de laringe, de hígado y de cáncer de mama. El consumo de alcohol, incluso en cantidades moderadas, es un factor de riesgo. Cuanto más alcohol se consuma, mayor es el riesgo.

Sol

Luz solar. La exposición frecuente e intensa a la radiación ultravioleta (UV), ya sea del sol o de tipo artificial (lámparas de rayos UVA) es el factor principal de riesgo ambiental para el cáncer de piel. Se ha demostrado que las quemaduras solares repetidas y graves (quemaduras solares que producen ampollas), especialmente en la infancia, aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer.

obesidad

Obesidad. Las personas con sobrepeso u obesidad pueden tener un mayor riesgo de tener diferentes tipos de cáncer como el cáncer de mama, cáncer de colon, cáncer de recto, cáncer de endometrio, de esófago, de riñón, de páncreas y de vesícula biliar. Por el contrario, seguir una alimentación saludable, practicar actividad física y mantener un peso saludable puede reducir el riesgo de algunos cánceres y de otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial o una cardiopatía isquémica.

Dieta adecuada, pirámide de la alimentación

Alimentación. Existe un nexo entre el sobrepeso y la obesidad y muchos tipos de cáncer  como el de esófago, el cáncer de colon y recto, el cáncer de mama, de endometrio y de riñón. Las dietas ricas en frutas y hortalizas pueden tener un efecto de protección contra muchos tipos de cáncer. Por el contrario, el consumo excesivo de carnes rojas y procesadas está asociado a un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal. Además, unos hábitos alimentarios saludables, no solo previenen algunos tipos de cáncer, sino también contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

sexualidad, sexo, masculino, femenino

Sexo sin protección. El virus del papiloma humano (VPH) es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) muy común. En la mayoría de los casos, el VPH desaparece solo. Pero algunos tipos de VPH pueden causar ciertos tipos de cáncer: anal, garganta, de pene, cervical, vaginal o vulvar.

Otros factores de riesgo son:

edad, hacerse mayor

Edad. El cáncer puede manifestarse a cualquier edad, no es una enfermedad exclusiva de adultos. En general, el cáncer puede tardar años en manifestarse y, por este motivo, la mayoría de las personas con diagnóstico de cáncer tienen 65 años o más. En consecuencia, envejecer es un factor de riesgo muy importante de cáncer.

bacterias y gérmenes

Infecciones. Ciertos gérmenes, pueden causar cáncer o aumentar el riesgo de tenerlo, debido a su capacidad para interrumpir las señales que controlan el crecimiento y la proliferación celular, debilitar el sistema inmunitario o provocar inflamación crónica. Entre estas infecciones destacan: la infección por el virus de la hepatitis B y C, que está relacionada con el desarrollo del cáncer hepático; la infección por el virus del papiloma humano (VPH), asociado con un riesgo aumentado de cáncer de cuello uterino, así como con los tumores de vulva, de vagina, de pene, del canal anal, de boca y de garganta. El virus Epstein-Barr, se asocia con el carcinoma de nasofaringe y el linfoma de Burkitt. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se asocia al sarcoma de Kaposi y linfomas no Hodgkin. La bacteria Helicobacter pylori, que se asocia con un incremento del riesgo de aparición de un cáncer de estómago. Infecciones por parásitos como el Schistosoma haematobium se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de vejiga; y la infección por Opisthorchis viverrini se ha asociado con la incidencia de cáncer hepático.

célula receptores hormonales

Hormonas. Las hormonas, pese a ser esenciales en algunas funciones fisiológicas, tanto en mujeres como en hombres, juegan un papel importante en tres tipos de cáncer muy comunes: el cáncer de mama, el cáncer de ovarios y el cáncer de próstata. Estas sustancias químicas  pueden estimular a los tumores en tejidos sensibles a hormonas y hacer más rápida la progresión de la enfermedad, o bien facilitar su reaparición una vez que el tumor ha entrado en remisión.

Inflamación crónica

Inflamación crónica. La inflamación es la respuesta del organismo a una agresión, ya sea una infección, una herida o la acción de una sustancia tóxica. En la inflamación crónica, el proceso inflamatorio puede empezar aun cuando no hay lesión, y no terminar cuando debe. La inflamación crónica puede ser causada por infecciones que no desaparecen, por reacciones inmunitarias anormales o por estados como la obesidad. Con el tiempo, la inflamación crónica puede dañar el ADN y producir cáncer. Las personas que tienen una enfermedad intestinal inflamatoria crónica, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon.

Célula con receptores, anticuerpo

Inmunosupresión. Algunos fármacos, enfermedades del sistema inmunitario y algunas infecciones (como el VIH),  hacen que el sistema inmunitario tenga menos capacidad de detectar y destruir las células cancerosas o de combatir las infecciones que causan cáncer.

Peligro con el sol

Radiación. La radiación de ciertas longitudes de onda, llamada radiación ionizante, tiene suficiente energía para dañar el ADN y causar cáncer. La radiación ionizante incluye radiación ultravioleta (UV), radón, rayos X y otras formas de radiación de alta energía. Las formas de radiación de energía más baja, no ionizante, como la luz visible y los móviles o los campos magnéticos no dañan el ADN y no se ha demostrado que causen cáncer.

factores ambientales

Sustancias en el ambiente. Ciertas sustancias químicas industriales, del hogar o el lugar de trabajo se vinculan al cáncer. La contaminación atmosférica está asociada con el cáncer de pulmón, el de riñón, el de vejiga y el cáncer colorrectal.

Árbol genealógico

Antecedentes familiares. Solo una pequeña parte de los casos de cáncer se deben a un trastorno hereditario. Si el cáncer es frecuente en la familia, es posible que haya mutaciones que pasen de una generación a la siguiente. Debe valorarse de forma individual la necesidad de análisis genéticos para determinar si existen mutaciones hereditarias que aumenten el riesgo de tener determinados tipos de cáncer.

Información documentada por:

Albert Tuca
Aleix Prat
Francesc Balaguer
Meritxell Molla
Montserrat Valverde
Vanessa Vilas
Álvaro Urbano

Publicado: 12 de noviembre del 2018
Actualizado: 20 de noviembre del 2018

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