Vivir con Cáncer de Mama

Tiempo de lectura: 7 min
no fumar

Tabaco. Es muy importante abandonar el tabaco, ya que su consumo empeora los efectos secundarios de los tratamientos, como la pérdida del apetito y disminución de la capacidad pulmonar. 

No alcohol

Alcohol. Al igual que el tabaco, se desaconseja el consumo excesivo de alcohol, aunque no está prohibido.

manzana

Alimentación. No existe ninguna evidencia científica que desaconseje la ingesta de proteínas o azúcares si se tiene cáncer. No hay ningún alimento prohibido, excepto en escasas ocasiones por interacciones con el fármaco.  Comer lo que apetezca en pequeñas cantidades varias veces al día. Lo importante es mantener la masa proteica corporal y no perder mucho peso.

terapias alternativas

Terapias complementarias. No están contraindicadas. No obstante, se recomienda siempre consultar antes al médico de referencia.

realizar ejercicio físico de forma regular

Actividad física. A menos que el médico diga lo contrario, hay que intentar mantener la rutina habitual y hacer ejercicio físico, si es posible. Esto ayuda a minimizar los efectos secundarios del tratamiento y a recuperarse antes. Cuando se realizan actividades físicas se tiende a manifestar una mayor sensación de bienestar. Preguntar al médico qué nivel de actividad es el más adecuado. Los ejercicios de fisioterapia son muy importantes tras la cirugía y cuando hay pérdida de masa muscular en las piernas.

Relaciones sexuales

Relaciones sexuales. Se pueden mantener relaciones sexuales si el estado general lo permite. Es importante tomar medidas de protección en caso de estar aún en edad fértil, ya que hay que evitar el embarazo durante el tratamiento.

embarazo

Embarazo. No es una situación infrecuente y, hoy en día, hay pacientes embarazadas tratadas de un cáncer de mama. La cirugía es una de los principales tratamientos y la anestesia no supone un riesgo para el feto. La técnica más utilizada es la mastectomía radical, ya que la cirugía conservadora requiere de radioterapia que puede afectar al feto. De todas maneras, si se opta por la cirugía conservadora, el tratamiento se debe posponer hasta después del parto. En el caso de que la paciente tenga que ser tratada con quimioterapia, esta se puede administrar en el segundo y tercer trimestre del embarazo sin incrementar el riesgo de malformaciones en el feto. Cuando se precisa de quimioterapia tras la cirugía, su administración se retrasa hasta el segundo trimestre del embarazo. En caso de que la paciente esté en el tercer trimestre de gestación, se induce el parto unas semanas antes de la fecha prevista para no atrasar el inicio de la quimioterapia.

Apoyo emocional, mujeres

Apoyo emocional. Existen diferentes grupos de apoyo de pacientes y familiares que asesoran y ayudan a otras personas que han pasado por una situación similar. Se recomienda preguntar por este tipo de entidades en el centro de salud.

Hay que saber que el cáncer de mama no es contagioso y que los tratamientos administrados no son peligrosos.

Cómo tratar los efectos secundarios

A lo largo del tratamiento con quimioterapia pueden aparecer los siguientes síntomas:

Nauseas, vómitos, mujer

Náuseas y vómitos. Las náuseas y los vómitos son los efectos secundarios más comunes y pueden aparecer incluso a pesar del tratamiento farmacológico preventivo. Hay que tener en cuenta que cada quimioterapia es específica para cada paciente. En este sentido, el oncólogo, antes de su inicio, informará sobre la posibilidad de la aparición de estos efectos secundarios y los fármacos más adecuados para su prevención. Además de los fármacos que impiden el vómito y la náusea (antieméticos), puede ser de utilidad emplear ansiolíticos y técnicas de relajación, que ayuden a reducir el nivel general de ansiedad.

Mujer con una llaga en la lengua

Mucositis. La mucositis consiste en una inflamación de la mucosa que puede generar llagas o úlceras dolorosas. La localización más frecuente es en la mucosa de la boca, sobre todo, en los labios, la lengua, el paladar y la garganta. Aunque puede afectar a otras mucosas como la anal, vulvar o vaginal.

Si aparece dolor o se observan cambios en la boca durante el tratamiento del cáncer es importante hablar con su médico. El alivio de los efectos secundarios es un aspecto importante de la atención y del tratamiento del cáncer.

estreñimiento crónico

Estreñimiento. Se habla de estreñimiento cuando la defecación ocurre menos de 2 veces por semana y la consistencia de las heces se altera, presenta dureza y causa dolor al expulsarla. Se trata de la complicación intestinal más frecuente en los pacientes con cáncer y afecta hasta al 40% cuando la enfermedad está avanzada y al 90% cuando hay consumo de morfina, codeína y tebaína (opiáceos) para calmar el dolor o la tos. Es recomendable aumentar la ingesta de fibra; reducir el consumo de alimentos astringentes, como el arroz; beber líquidos; realizar ejercicio o tomar laxantes. En ocasiones, el estreñimiento puede indicar un problema más grave que puede requerir más pruebas, por lo que se aconseja hablar con el equipo de atención médica sobre cualquier síntoma de estreñimiento o cambios que pueda experimentar.

Diarrea, estreñimiento, mujer

Diarrea. Cuando la quimioterapia afecta a las células que recubren el intestino, su funcionamiento se puede ver alterado. Como consecuencia, el intestino pierde la capacidad de absorber el agua y los distintos nutrientes, lo que da lugar a la diarrea. El equipo sanitario prescribe fármacos que previenen la aparición de diarrea o la interrumpen lo antes posible. Seguir una dieta astringente basada en alimentos bajos en fibra, como el arroz o pescado hervido, manzana asada, etc), ingerir de manera lenta los líquidos, evitar lácteos y derivados, eliminar bebidas irritantes, como el café o el alcohol, pueden ayudar a controlar este síntoma. En ocasiones, la diarrea puede ser importante tanto por su duración como por el número de deposiciones al día. En estos casos, para evitar la deshidratación, es preciso contactar con el equipo sanitario para que prescriba el tratamiento más adecuado.

termómetro fiebre

Fiebre. La fiebre puede aparecer como efecto secundario directo de los fármacos administrados. Por lo general, aparece en las primeras horas tras su administración y desaparece de manera rápida. También puede estar asociada a una infección producida por la bajada de defensas (inmunosupresión) que provoca el propio tratamiento y que requiere un tratamiento antibiótico. Si durante el tratamiento aparece fiebre por encima de los 38º C, sobre todo si se acompaña de tos con expectoración purulenta, fatiga, dolor o hemorragia al orinar, inflamación de la zona del catéter o cualquier otro síntoma asociado, se debe consultar de urgencia con el equipo sanitario.

Mujer con pañuelo en la cabeza

Piel, uñas y folículos pilosos. La quimioterapia puede afectar a la piel, uñas y folículos pilosos. Aunque esta toxicidad, normalmente, no implica gravedad y es reversible, es muy importante su manejo ya que afecta a la calidad de vida del paciente al influir sobre su imagen corporal.

  • La caída del cabello (alopecia). Se produce por la acción de los distintos fármacos sobre el folículo piloso que provocan su destrucción y, por tanto, la pérdida del pelo. Es un efecto secundario que no aparece siempre, ya que depende del tipo de medicamento empleado. Asimismo, existe la posibilidad de que la caída de pelo sea generalizada, es decir, que además de afectar al cuero cabelludo, lo haga a otras partes del cuerpo, como las axilas, los brazos, las piernas, las cejas, las pestañas, etc.  Es un efecto reversible, aunque, a veces, el cabello puede crecer con características diferentes a las originales (color, textura, etc.).
  • Picor (prurito), enrojecimiento (eritema), sequedad y descamación. Son síntomas, en general, de poca importancia, pero que deben ser vigilados. Si aparece picor repentino o intenso en la piel, erupciones, habones o dificultad para respirar, puede significar una reacción alérgica que requiere una atención inmediata. 
  • Las uñas pueden volverse de coloración oscura, quebradizas, y romperse con facilidad y aparecer bandas verticales en ellas. 
Fármacos verdes y azules con interrogantes

Incompatibilidad con fármacos. La quimioterapia puede interaccionar con otros tratamientos, por lo que se debe informar al equipo de salud. Hay que prestar especial atención en aquellos pacientes que toman digoxina (medicamento para el tratamiento de enfermedades cardiacas), ya que puede interferir en la absorción de otros medicamentos. Los anticoagulantes orales (medicamentos para el tratamiento de enfermedades cardiacas) pueden incrementar la toxicidad o disminuir la eficacia de los medicamentos que se eliminan. Los antivirales (medicamentos para el tratamiento de la infección por el VIH) pueden interaccionar con algunos de los medicamentos de quimioterapia. También se han observado interacciones con los antiepilépticos.

Portacath

Catéter de inserción periférica (PICC) y Port-a-Cath®La vía más habitual de administración de la quimioterapia es la intravenosa. Para aquellos pacientes que presentan mal acceso venoso, existen unos dispositivos que evitan los pinchazos de manera repetida sin dañar las venas periféricas. Los más utilizados son el catéter de inserción periférica  (PICC) y el Port-a-Cath®.

  • El PICC es un catéter que se introduce a través de una vena en la parte superior del brazo. El extremo del catéter termina en una vena grande cerca del corazón. Para su colocación, se realiza una pequeña incisión en la piel con anestesia local. Una vez introducido el catéter se fija al brazo para evitar que se mueva. Después se realiza una radiografía para asegurar su correcta ubicación. Una vez colocado, el paciente puede irse a casa sin ningún problema. El catéter va protegido con un apósito impermeable, aún así se recomienda no mojarlo directamente ya que se podría despegar. Las curas del apósito se realizan una vez por semana en el centro hospitalario.

  • El Port-a-Cath® tiene la forma de un disco de plástico y se coloca por debajo de la piel en el tórax o en el brazo, y conecta con el torrente sanguíneo a través de un catéter. La implantación del Port-a-Cath® implica un breve procedimiento quirúrgico con anestesia local. Una vez que el Port-a-Cath® y el catéter se encuentran colocados de manera correcta y la incisión ha cicatrizado, solo se nota una pequeña prominencia bajo la piel. No tiene porqué provocar molestias, pero es recomendable consultar con el equipo de salud antes de realizar una actividad que involucre un movimiento físico excesivo o repetitivo. Cuando no se recibe tratamiento, al no tener ninguna aguja colocada, no se precisa de ningún cuidado especial y el paciente se puede lavar y bañar con normalidad. En el caso de recibir tratamiento, se cubre la aguja con un apósito para fijarla y mantener limpia la zona de punción. El apósito se debe mantener limpio y seco. La zona de la inyección debe ser examinada de manera regular. Si se mueve, hincha, o aparece enrojecimiento o hematoma, debe ser comentado con el equipo de salud.

Información documentada por:
Bárbara ÁdamoOncóloga — Servicio de OncologíaMontserrat MuñozOncóloga — Servicio de OncologíaAleix PratOncólogo — Servicio de OncologíaAna RodríguezEnfermera — Servicio de Oncología

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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