Prevención del Cáncer de Colon y Recto

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La prevención primaria tiene como objetivo evitar la aparición del cáncer colorrectal mediante la modificación de hábitos alimentarios y el seguimiento de estilos de vida saludables.

Las principales recomendaciones en este sentido son:

Carne

Moderar el consumo de carne roja y carne procesada y evitar cocinarla mucho.

Calcio

Realizar una dieta baja en grasas y rica en fibra, fruta, verdura, leche y productos lácteos.

Alcachofa, verdura

Realizar una ingesta adecuada de ácido fólico (una forma de folato), calcio y vitamina D.

Mujer haciendo ejercicio

Realizar ejercicio físico y evitar el sobrepeso y la obesidad.

no fumar

Evitar el consumo de tabaco y moderar el consumo de alcohol.

Aspirina

A pesar de que tomar aspirinas y antiinflamatorios no esteroideos reducen el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, los efectos adversos cardiovasculares, gastrointestinales y renales hacen que no sea recomendable su uso de forma sistemática en la prevención del cáncer colorrectal.

La prevención secundaria o cribado tiene como objetivo detectar el cáncer o los pólipos en una fase precoz, antes de que aparezcan síntomas (sangre en heces, estreñimiento, diarrea, anemia, etc.). La finalidad de las pruebas de cribado es evitar la aparición de cáncer colorrectal (mediante la extirpación de las lesiones precursoras o pólipos antes de que degeneren en cáncer) y disminuir la mortalidad por esta causa (dado que cuanto antes se detecta el cáncer colorrectal, las probabilidades de curación son más altas).

En función del riesgo de cada persona de padecer un cáncer colorrectal, las estrategias de cribado pueden variar:

personas mayores de 50 años

Población de riesgo medio son aquellas personas de edad menores de 50 años sin otros factores de riesgo para padecer este cáncer (no haber padecido cáncer colorrectal o pólipos en el pasado, y no tener ningún familiar con cáncer colorrectal). En estas personas (hombres y mujeres de 50-69 años), se recomienda la participación en el programa de cribado poblacional de cáncer colorrectal mediante la detección de sangre oculta en heces (SOH) cada 2 años. La prueba de SOH permite detectar restos no visibles de sangre en las deposiciones que pueden indicar la presencia de un pólipo o un cáncer colorrectal; cuando se detecta la presencia de sangre, debe realizarse una colonoscopia.

Árbol genealógico

La presencia de cáncer colorrectal en familiares aumenta el riesgo de presentar esta enfermedad. En estos casos, la prueba de cribado (Cribado del Cáncer Colorectal (CCR familiar) apropiada es la colonoscopia, y la edad de inicio y el intervalo entre pruebas depende del número de familiares afectados, la edad cuando se diagnosticó y el grado de parentesco.

familia, factores hereditarios

Las personas que tienen parientes con cáncer colorrectal hereditario (por ejemplo, síndrome de Lynch o poliposis adenomatosa familiar) tienen un riesgo elevado de desarrollar cáncer colorrectal. En estos casos, se recomienda un seguimiento mediante colonoscopias en unidades especializadas.

En aquellas personas que ya han padecido pólipos o cáncer colorrectal, la prevención terciaria o vigilancia pretende evitar las consecuencias del desarrollo de estas lesiones. Así, en todos ellos se debe realizar un seguimiento mediante colonoscopia para detectar precozmente la reaparición del cáncer o nuevos pólipos.

Información documentada por:

Francesc Balaguer
Mª Rosa Costa
Antonio Lacy
Estela Pineda

Publicado: 20 de febrero del 2018
Actualizado: 20 de febrero del 2018

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